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Muerte 2: Acompañar

Supongo que no soy la única que ante la presencia de la muerte, no encuentro palabras capaces de consolar o aliviar, y hasta me atrevo a decir: palabras coherentes, cuando estamos viendo irse a la persona querida o cuando intentamos empatizar con los familiares que acaban de despedirse y están rotos de dolor por la ausencia definitiva del ser al que aman.

Otra vez, se pasea el "miedo" por la habitación, por nuestra cabeza, y la falta de recursos para decir algo que pueda aliviarles, y esto, hace que nos sintamos acobardados o metamos la pata diciendo algo, en muchas ocasiones poco conveniente:

-Bueno, ya ha descansado y ahora toca descansar también, o 

-¡Pasará!... ¡ya lo verás! o 

-¡Hay que seguir adelante...

Úfff... ¡Qué complicado...!

Pero me salgo de este jardín (al que pretendo volver más adelante), e ir un poquito más atrás.

Imagino que más de una persona que está leyendo esto, ha pasado por el acompañamiento a un enfermo que está próximo a morir... ¡Esta es otra asignatura pendiente para muchos!

¿Cómo acompañar bien en estos momentos?

La experiencia en primera persona, y tras la lectura de profesionales que han escrito dando pautas al respecto para estas circunstancias, lo más indicado es que cuándo los sanitarios comunican que no queda mucho, toca ser valiente y dar prioridad al enfermo, y se trata de no gastar energía en rebelarse contra la situación, (que se ha vuelto irreversible), y utilizar esta energía en pasar todo el tiempo posible al lado del que sufre, que probablemente, tenga dolor (físico y emocional), o miedo ante lo inminente de su marcha, y darle tranquilidad para que no se sienta sola, y sí muy querida, acompañada y escuchada.

No es lo mismo ser creyente/sapiente de que te espera "algo" tras la muerte del cuerpo, que pensar que tras el último aliento, no hay nada...Tampoco es lo mismo ser acompañante cuando hay una esperanza en que tras la partida de la persona que se marcha hay más vida, que pensar que con su marcha todo termina para siempre... esto: ¡es desolador y desesperante!, por eso, el papel del acompañante es MUY IMPORTANTE ya que su cometido no solo consiste en estar, también, es el momento clave para ayudar a la persona a ponerse a bien con Dios y con sus familiares y amigos antes de partir

"El Señor es refugio de los oprimidos; es su baluarte en momentos de angustia."

Salmos 9:9

En el próximo post avanzamos un poquito más en esto.

(Inspirado por mi maestro y amigo Mariano Blázquez Burgo)

 continuará...

La muerte: base del miedo 1ª parte




La muerte 1: Raíz de todos los MIEDOS...

 Nos pasa a tod@s... o a casi tod@s...

No nos gusta escuchar hablar de "este tema". La cultura occidental, tiende a meter todo lo referente a LA MUERTE  "debajo de la moqueta" y es que no hay una pedagogía sana para normalizar el fin de la vida.

No enseñamos sobre ella a nuestros hijos en casa, o en el colegio, -solo recuerdo eso que nos enseñaban en clase de Ciencias-:

" El ser humano: nace, crece, se reproduce y... muere"

y tampoco se enseña mucho en la iglesia, (hablamos de muerte en Semana Santa, pero rápidamente y para no sufrir mucho, nos centramos en la resurrección).

Creo que la base de todos los miedos del ser humano, es el miedo que tenemos a la muerte, por eso cualquier peligro, preocupación o angustia, tiene un fondo de temor de que todo termine para nosotros o las personas que amamos, y aunque en un primer momento esta afirmación parezca una exageración, pensadlo bien:

-Miedo a la enfermedad (antesala de la muerte...)

-Miedo a quedarnos sin trabajo (si no conseguimos trabajar, podemos quedarnos en situación de precariedad y perder casa, familia... y morir de hambre o de pena)

-Miedo a que nos abandone nuestra pareja (la situación emocional que provoca un abandono, puede sumirnos en depresión, enfermedad... y una pérdida de sentido de continuar en esta vida)

Normalmente soy muy fan de los refranes pero hay algunos que pueden rebatirse con las evidencias:

-"Nadie se muere por nadie..." pero hay muchos casos en los que no se supera la muerte de un ser querido, ni un abandono, y la falta de recursos económicos, a más de uno le ha producido morirse de hambre... (aunque nuestra tendencia occidental, es pensar que en esta parte del mundo, hay psicólogos, ayudas sociales, avances médicos, que son capaces de que estos "miedos", no acaben en muerte).

Pero vivas en oriente o en occidente, el ser humano es consciente de que no somos eternos y tarde o temprano, el paso por esta vida tiene fecha de caducidad y cómo nadie tiene "ese dato" rotulado en alguna parte de su cuerpo, la incertidumbre nos atenaza en algún momento de nuestra vida.

¡No deberíamos vivir con miedo! y una posible solución a esto es: ¡atrevernos a mirar el miedo a la cara!, conocerlo mejor, investigar todos los aspectos que rodean a la muerte porque tarde o temprano, ¡vamos a pasar por ella tod@s o... puede que no!, así que ¡no te preocupes!, pero ¡conócela! porque cuando conocemos lo que verdaderamente nos asusta, podemos cambiar el temor por tranquilidad.

"Mirad, voy a confiaros un misterio: no todos moriremos, pero todos seremos transformados. Súbitamente, en un abrir y cerrar de ojos, cuando suene —que sonará— la trompeta final, los muertos resucitarán incorruptibles mientras nosotros seremos transformados.  Porque es preciso que este ser corruptible se revista de incorruptibilidad y que esta vida mortal se revista de inmortalidad."

1ª Corintios 15: 51-53

¿Investigamos...? 

(Continuará...)



La larga espera...

Terminamos hoy el "oscuro capítulo sobre la muerte de Jesús", porque aunque nosotros sabemos el feliz desenlace de los acontecimientos, ya que Jesús resucitó, Sus discípulos, aún no sabían que toda esta serie de acontecimientos, acabarían bien...

Como decíamos ayer, los cuatro evangelios, nos cuentan que ocurrió, tras la muerte de Jesús en la cruz, y vimos la actuación de José de Arimatea, pero en el evangelio de Juan, podemos leer un matiz, NUEVO y sorprendente: 

José de Arimatea: ¡no estuvo solo! 

"También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras. Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús,  (José de Arimatea y Nicodemo), y lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas, según es costumbre sepultar entre los judíos."

Juan 19:39-40

¿Quién es Nicodemo? Lo encontramos en el primer versículo del capítulo 3 del evangelio de Juan:

"Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos.

Un fariseo, muy interesado en las enseñanzas de Jesús, y que fue testigo en primera fila de las conocidísimas palabras de Jesús:

"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna."

Juan 3:16

Un miembro del Sanedrín, y un alto dignatario fariseo... ¿no es sorprendente que fueran personas ricas, y nobles, los que Dios utilizara en este delicado momento para "encargarse del cuerpo de Jesús"? ¿Qué nos enseña esto? Una vez más, los evangelios, no dan puntada sin hilo... 

Hoy, quinto día de #Adviento2021, 

¿ME ACOMPAÑAS?

https://www.oracion24-7.com/2021/12/preparate-para-el-senor/




Jesús: ¡ha muerto...!

¿Puedes ponerte en la piel, de los seguidores de Jesús, que presencian la humillación y la muerte de Su MAESTRO? ¿Ha fracasado ese hombre por el que han dejado todo, y le han seguido? ¿Qué iba a pasar con sus vidas?...

¡Ha muerto Jesús! y con ÉL, sus esperanzas...

"Cuando llegó la noche, vino un hombre rico de Arimatea, llamado José, que también había sido discípulo de Jesús. Este fue a Pilato y pidió el cuerpo de Jesús. Entonces Pilato mandó que se le diese el cuerpo. Y tomando José el cuerpo, lo envolvió en una sábana limpia, y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña; y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue."

Mateo 27:57-61

A los crucificados, no les permitían tener una sepultura digna... pero una persona reconocida y de gran dignidad, que era discípulo de Jesús consiguió enterrar a Su maestro en un sepulcro nuevo...

Los cuatro evangelios nos relatan esta escena, con diferentes matices, que enriquecen este momento y aportan datos de José de Arimatea, un personaje MUY INTERESANTE, y que describen con algunos detalles a este discípulo que amaba a Jesús (Lucas 23:50 nos dice de él que era miembro del concilio, varón bueno y justo...) 

¡Miembro del Sanedrín!, ¡no estuvo de acuerdo con la decisión tomada por el consejo!, y tuvo el valor suficiente de pedir el cuerpo de Jesús.

Parémonos un momento y pensemos en José de Arimatea, reflexionemos y comparémonos con él... 

Seguramente fue el "rarito" del Sanedrín. Se diferenciaba de los demás miembros y estaba radicalmente en contra de sus decisiones... 

¿Tú te atreverías?... ¿Te atreves en "-tu Sanedrín-" a ser DIFERENTE y defender a Jesús?.

Hoy, cuarto día de #Adviento2021, 

¿ME ACOMPAÑAS?

https://www.oracion24-7.com/2021/12/zacarias-y-el-angel/




El Calvario...

El previo antes de la crucifixión, fue muy duro y no puede "dulcificarse"... 

Jesús, sufrió un castigo físico terrible, (latigazos, golpes en la cabeza, corona de espinas...) a las que podemos sumar las humillaciones: le quitaron Su ropa, le escupían, y se burlaban de Él... 

Fue crucificado sobre las nueve de la mañana, y junto a Jesús, crucificaron a dos malhechores, y de doce a tres de la tarde, hubo tinieblas sobre la tierra, cuando pronunció esas terribles palabras:

«Eloi, Eloi¿lema sabactani?», que traducido significa, «Dios Mío, Dios Mío¿por qué me has abandonado?

 "... y Jesús, dando un fuerte grito, expiró."

Marcos 15:34 y 37

Como en otras ocasiones, el relato de la crucifixión y sus últimas palabras, varían sensiblemente en cada uno de los Evangelios, por lo que te recomiendo que leas los cuatro: ¡altamente interesante!, y nos permite ver esta escena y, hacernos la composición de lugar de lo que pasó esa larga y terrible noche, hasta la crucifixión.

Mateo 27:32 , Marcos 15:21, Lucas 23:26, Juan 19:17  

  1. Una de cal, y otra de arena...
  2. Hoy, es el tercer día de #Adviento2021 y te animo ENCARECIDAMENTE, 
  3. a que me acompañes en esta "sala de espera", leyendo junt@s esta maravilla
  4.                      


Semana Santa 2020. Sábado

¿Podemos imaginar la desesperación de los discípulos de Jesús, presenciando Su crucifixión y MUERTE...?

Ellos, cuándo se encontraron con Jesús unos años antes, -¡lo dejaron TODO por seguirle!-.  

Le obedecieron durante Su ministerio en la tierra, (aunque muchas cosas de las que hacía no las entendían...) pero creían que era el Mesías, pero; ¡pongámonos en su lugar!:

¡habían presenciado cómo mataban a su "Salvador"

Su desesperación también era producida porque empezaron a dudar sobre la DIVINIDAD de Jesús.

Si era Dios, ¿por qué se había dejado matar? ¿por qué no había hecho uno de "esos milagros" -de los suyos-?. Si había resucitado a Lázaro, ¿por qué no se había librado Él de Su propia muerte? En los últimos momentos de la vida de su maestro...

¡DUDARON DE ÉL!


"...tomando José el cuerpo de Jesús, lo envolvió en una sábana limpia, y lo puso en su sepulcro nuevo, que había labrado en la peña; 
y después de hacer rodar una gran piedra a la entrada del sepulcro, se fue."
Mateo 27: 59-60
Si Cristo no hubiera resucitado, probablemente NADIE hubiera creído que era el Hijo de Dios, el Mesías y El Salvador, ya que: 

¡hasta sus propios discípulos, dudaron...!


Los años que los Apóstoles estuvieron con Cristo, ¡fueron definitivos para RECONOCERLE tras Su resurrección! y así poder dar testimonio de éste acontecimiento FUNDAMENTAL en la historia de la Salvación.

A nosotros, nos pasa un poco lo mismo; decimos que somos seguidores de Jesús, pero cuando las cosas se "ponen feas...", ¡empezamos a dudar!, si las respuestas de Dios, no son rápidas, ¡creemos que no nos escucha!, que se ha olvidado de nosotros y nos sentimos "abandonados", como se sintieron los Apóstoles, ese "eterno sábado oscuro" tras verle crucificado y entrar en el sepulcro... pero el domingo:

¡todo cambio para ellos y... ¡para nosotros!

Mañana: ¡día grande para los seguidores de Jesús! Recordamos que Jesús ¡ha resucitado!

¡ALELUYA!
#SemanaSanta2020✝️

Autor: Javier Ochoa Muñoz ® 4x4



Semana Santa 2020. Viernes




Jesús, sabía lo que tenía que padecer... pero aún así, obedeció a Dios Padre, 
¡a pesar de que Su cuerpo humano, iba a sufrir...! 

Cristo, era el Hijo de Dios y sabía que le esperaba una muerte muy dura. Su naturaleza divina y la relación de Padre - Hijo tan especial, fue lo que le permitió seguir adelante, y cumplir la misión que le había traído a la tierra: 

ser el Salvador de los hombres, el Mesías.

Algo muy interesante de esa frase que resuena en nuestra cabeza son esas palabras de DESESPERACIÓN:

“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
Mateo 27:43

Curiosamente, es la primera y ÚNICA vez que Jesús se refiere a Su Padre como 

Dios; ¡Dios mío! 

y no cómo Padre, -que era su manera habitual de dirigirse a ÉL-y es que en ese momento tan cercano a Su último suspiro, Jesús representaba:

¡EL PECADO DE TODA LA HUMANIDAD, MURIENDO EN LA CRUZ!

La muerte en la cruz de Jesús nos muestra el inmenso amor de Dios que se hizo hombre en Jesús. 

¡Dios: sacrificó a Su Hijo por amor! por ti y por mi.

¿Hay algo más grande y generoso?


#SemanaSanta2020✝️

¿Ley de vida...?


En las visitas a tanatorios, es frecuente escuchar frases como:


-"¡Qué le vamos a hacer... la muerte, es ley de vida"

Y es duro, cuándo la persona fallecida, no tenía ninguna esperanza de resurrección... es muy difícil consolar a los que le querían, porque la separación definitiva es algo devastador...

Cuándo un cristiano fallece, es también doloroso por la separación pero sabemos que esa separación es TEMPORAL. Creemos que después de esta vida, nos espera otra ¡mucho mejor! es un regalo que recibimos los que hemos creído en el sacrificio de Jesús a nuestro favor.

Tenemos una vida en la tierra amparados y guiados por Dios, y tenemos la CERTEZA que Cristo venció a la muerte y creemos en Su promesa:

-“Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá”- Juan 11:25. 
¡Es fantástico poder traer tan buenas noticias! 


Que tengas un buen día.
abril 2016



Día gris tirando a negro...

¡Cuando NO HAY SOLUCIÓN!, estás devastad@ por el dolor de la pérdida: la ausencia de ese ser querido ¡que se ha ido!, es entonces cuando, el abrazo, la mirada solidaria, el apoyo incondicional y la compañía cercana de tus amigos, es la mejor medicina...

Ayer, domingo 27 de octubre de 2019, perdí una persona muy importante para mi, y lo peor, es que no tengo la certeza de volver a verla en la eternidad, (solo Dios lo sabe...), y esto, me produce una desesperanza y a la vez una prisa por que nadie pase por mi vida sin saber que hay toda una eternidad esperándonos después de esta vida...

Creo que el “protocolo legal y social” que hay en España en cuanto a la muerte, ¡es terrible! reiteró una vez más, lo morboso, y antinatural que resulta cuando estás desgarrado por la pérdida de un ser querido, que te esperen 24 horas en las -que toca- recibir a familiares, vecinos, o amigos que, a veces de corazón, y  otras, “por cumplir”, se acercan al tanatorio, a dar sus condolencias y en la que te ves obligado a narrar una y mil veces la razón que te ha llevado allí.

El cansancio del hospital, -si la enfermedad- es, la que ha llevado a tu ser querido al tanatorio, o el shock,  -si la muerte ha llegado “por sorpresa”-, hace que no estés en condiciones de recibir a nadie, porque sólo quieres estar en tu cama, con todo apagado, llorando y lamentándote en silencio, o -a gritos- por tu pérdida, pero las normas o costumbres sociales actuales, nos ¿obligan? a mantenernos en pie, y a -aguantar- estoicamente el abrazo sentido o peor aún, -las palabras de cumplido-, de los que te vienen a ver y que indiferentemente de sus intenciones, reconoces, y agradeces encarecidamente, por el esfuerzo de llegar hasta allí y mostrar más o menos empatía con tu sufrimiento.

Yo ayer, me sentí fatal y bien a la vez, porque en el fondo fue un día feliz y triste; feliz porque terminó un sufrimiento prolongado, y triste, por la ausencia, y la desesperanza.

Ayer, fue un día de contrastes, al sentir el amparo, abrazo, empatía, generosidad y amor incondicional de la comunidad cristiana donde me reúno los domingos, en donde en muy pocos meses, he recibido más cariño que en 40 años de creyente; (se que esto va a escocer, pero es la pura realidad), pero me hace ¡dar gracias a Dios! por el regalo que me tenía guardado y en mi madurez, el Señor nos ha regalado.

No me sorprendió que mis amig@s de toda la vida, estuvieran ayer a mi lado, y su abrazo, su mano sosteniendo la mía y su mirada empañada por mi dolor, calmarán mi desazón y convirtieran mi día gris en un "amanecer en el Caribe", pero a la vez, tampoco me sorprendió los acompañantes de “protocolo impecable” que ¡nunca faltan!, que vienen a darte dos besos de cumplido, y apuntan en sus “libretillas”, el "check", con una casilla en blanco al lado, esperando que se lo devuelvas cuando les toque a ell@s... (pues me temo que por mi parte, la casilla va a quedar en blanco, porque yo no soy de cumplir, sino de verdad, y de acompañar, acompañar, ¡o nada!)

Se que estoy siendo demasiado cruda en esta reflexión, pero, ¡es lo que siento! y como estoy en mi blog, y hay “entrada libre”, puede pasar quien quiera y puede irse cuando le apetezca; aquí no se obliga a nadie a leer lo que escribo (o vomito en un día, que arranca con un entierro), y si en casa no podemos hablar con libertad, entonces ¡estamos arreglados!.

Si de alguna manera te ofenden mis palabras o te sientes “encasillad@“, en mi crítica, te pido perdón, pero sobre todo, te pido reflexión,  y si es necesario, hasta -propósito de enmienda-, para que en tu próxima visita a un tanatorio, seas ese "amanecer en el Caribe" tan necesario en un día gris...

Capítulo a parte, merecen l@s calladit@s, y ausentes que han guardado silencio en el día de ayer; los que la próxima vez que la vida nos junte, dirán: -¡ay, por cierto!, me enteré de lo de tu tía y ¡lo siento mucho! pero no pude ir porque : ... (y aquí, va la excusa pobre y poco creativa que ofende más que otra cosa, y duele más aún, que la falta no justificada...)

Es posible que yo no haya estado a la altura en las ocasiones que estuve -del otro lado-, cuando yo no era la afectada, por eso yo también aprovecho para “hacer acto de contrición”, después de reflexionar sobre este tema, que quieras o no, enfrentaré, -desafortunadamente-, de uno u otro lado, tarde o temprano, (por cierto, -qué últimamente-, más temprano que tarde...) y en el que me propondré, ser “amanecer en el Caribe” o ausente sin disculpas.

Y es que, aunque no paro de cumplir años, sigo siendo radical, -sin escala de grises-, y es que, mi modelo a seguir en la vida, también era radical: -conmigo, o contra mi-, y la verdad, ¡es que creo que en días como el de ayer, estuvieron conmigo, -más personas-, que los que estuvieron contra mi, y yo: ¡me quedo con eso! dando gracias a Dios por mis amig@s, y sintiendo mucho que algun@s otros sé perdieran eso de:
  -“...más bienaventurado es dar que recibir”.

El primer abrazo del día lo recibí de las promesas de Dios: -mi amigo más fiel-
imprescindible en un día gris...
“No tengas miedo, pues yo estoy contigo;no temas, pues yo soy tu Dios.Yo te doy fuerzas, yo te ayudo,yo te sostengo con mi mano victoriosa”Isaías 41:10
Así que está promesa, además de Javi, mi marido, -ayuda idónea en lo bueno y en lo malo-, mi iglesia, y mis amigos, llenaron de luz la oscuridad en la que me envolvió ayer la muerte, -contra la que los seres humanos luchamos y, ¡nos resistimos como imagen de Dios que somos, ya que tenemos eternidad impresa en nuestro corazón-, y nos entristece, devasta y hace que nos retorzamos de dolor ante su dictadura.

Maina, te quiero y te querré siempre. Descansa en paz.

Con los ojos de la fe...

Este año, no dejo de darle vueltas a ese apego tan extremo que tenemos los creyentes a este mundo...

¡Tenemos esperanza!; sabemos que después de esta vida, ¡nos espera algo mucho mejor!:

¡la vida eterna!

y aún así, nuestro instinto de supervivencia, ¡nos hace aferrarnos a la vida con uñas y dientes! y cuando fallece un ser querido, ¡nos venimos abajo! y no solo por su ausencia y la añoranza de su presencia a nuestro lado, siempre nos parece injusto, mal momento, nos revelamos con la situación y con Dios...
¡Queremos más tiempo en esta tierra!

Dando vueltas a todo esto, y desde luego que todas las razones anteriores son buenas y genuinas, creo que el problema es que no le dedicamos el suficiente tiempo a "muscular nuestro espíritu", y es que, aunque le demos importancia a esta parte de nuestro ser, la "carne nos puede..."

"También me sucede otra cosa: hay algo dentro de mí, que lucha contra lo que creo que es bueno. Trato de obedecer la ley de Dios, pero me siento como en una cárcel, donde lo único que puedo hacer es pecar. Sinceramente, deseo obedecer la ley de Dios, pero no puedo dejar de pecar porque mi cuerpo es débil para obedecerla. ¡Pobre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo, que me hace pecar y me separa de Dios?"

Romanos 7:22-25

 Al apóstol Pablo le pasaba...y nosotr@s,  ¡no somos una excepción! Estamos divididos: hay en nosotros una parte carnal, (somos de carne y hueso, y eso es innegable), pero por otro lado, y cuando decidimos seguir a Cristo, damos lugar a una nueva naturaleza, y deseamos que nuestro espíritu, sea guiado y dirigido por el Espíritu Santo de Dios, pero ¡NO PODEMOS LIBRARNOS DE LA CARNE!, de nuestros ojos físicos, nuestros deseos y necesidades que alimentan nuestra carne, así que es frustrante querer con fuerza de voluntad y en nuestras capacidades, hacer ese cambio que agrade a Dios, y nos permita "muscular el espíritu".

Solo podemos pedir a Dios, que nos conoce muy bien que sea ÉL quien haga el trabajo..., y para ello, debemos empezar a depender, pero a depender ¡DE VERDAD!, dejando a un lado nuestra voluntad, y dando lugar a la suya, y para eso, debemos conocerle bien, saber que le agrada, conocer Sus leyes y pidiendo la ayuda de Su Espíritu Santo.

No hay manera de conocer a Dios, si no dedicamos tiempo a estudiar Su Palabra y a interpretarla correctamente; no podemos tener una RELACIÓN con él, si no nos comunicamos con él, por medio de la oración; al final, la conclusión a la que llego, es siempre la misma:

Lee la Biblia y ora cada día si quieres crecer... 😃🎵

Muerte: Parte V (Final)

Termina la serie "Más allá" de ICONO con la última conversación sobre: EL CIELO.

Puedes escucharlo pinchando AQUÍ.

Mi sensación después de escuchar el pasado domingo sobre el cielo, es que durante tantos años como creyente, ¡NUNCA había IMAGINADO que podría ser de esta manera!; ha sido una especie de "deconstrucción  de "teorías" basadas más en nuestras elucubraciones humanas de cómo y dónde podría estar el cielo, que en lo que la Palabra de Dios nos muestra, -que, ciertamente, no es mucho-, pero lo suficiente como para que ese futuro, cambie nuestra manera de vivir el presente.

Lo primero que me llama la atención es que cuándo pensamos en el cielo, es que imaginamos que "subimos" a -cierto lugar-, pero lo que vemos en Apocalipsis 21:1-2, es más bien lo contrario:

 "Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido."
El cielo nuevo y la tierra nueva, son el resultado de la regeneración de lo que Dios diseñó en la creación, volviendo a hacerse realidad Su proyecto primitivo al final de los tiempos; un lugar dónde no habrá  dolor ni muerte y será por toda la eternidad...
Hasta que esta regeneración de la tierra no tenga lugar, vivimos en un estado "incompleto", que se completará cuando estemos en ese cielo nuevo: en el que finalmente, podremos estar cara a cara ante Dios.
No dedicamos tiempo a recrearnos en la eternidad; no practicamos la disciplina de la "imaginación",  figurándonos cómo  puede ser la eternidad... Practicar esto, nos hará vivir el aquí y el ahora de manera diferente. 
Si somos capaces de representar mentalmente como podría ser la eternidad, (-cómo podría ser estar en la presencia de Dios-), hace que nuestro cerebro, viva esa sensación cómo algo casi real, (hicimos el ejemplo de mirar nuestra mano y mover cada dedo, después cerramos los ojos e imaginamos la mano moviendo cada dedo; -nuestro cerebro-, experimenta la misma sensación imaginando que moviendo los dedos físicamente)
Mirando al cielo ¡anhelamos la eternidad!, y si tenemos esta perspectiva nos daremos cuenta, que muchas de las cosas que ahora nos parecen muy importantes, a lo mejor... ¡no lo son tanto! ya que no nos llevaremos NADA de eso que consideramos ahora "tan valioso" y si vamos a poder vivir sin ello por la eternidad, tal vez no merece la pena seguir peleando tanto por conseguir "tantas cosas" en esta vida tan breve comparada con toda la eternidad...
La muerte: Parte 1
La muerte: Parte 2
La muerte: Parte 3
La muerte: Parte 4



Muerte: Parte IV

La entrega número cuatro sobre la serie "Mas allá" en Icono, fue, ¡más que interesante...!

El tema,  fue EL INFIERNO y la verdad, es que no es el tema "preferido"  en las iglesias porque: ¡NO NOS GUSTA!, pero esa, no es razón suficiente para no saber más al respecto.

Os invito a que escuchéis la conversación en la página de Icono pinchando AQUÍ


Varias cosas interesantes que aprendimos...

-El infierno es REAL, pero intentamos alejar esta idea de nuestra mente...

-La Biblia no habla mucho de este tema, pero lo suficiente cómo para que afecte a nuestra manera de vivir el presente, respecto a lo que nos pueda traer el futuro, haciendo cambiar nuestra manera de vivir.

-No debemos utilizar el infierno para coaccionar a nadie a seguir a Jesús. En el libro de los Hechos de los Apóstoles, aparecen dieciséis razones por las que seguir a Cristo, y no hay ninguna referencia a que la posibilidad de ir al infierno sea una razón para seguirle: debe ser nuestro amor lo que nos impulse a seguir a Jesús y no el miedo.

-El infierno existe por ese anhelo que todo ser humano tiene de justicia: al final de los tiempos, se hará justicia y el infierno, será el castigo eterno para los injustos.

-Dios, ¡no envía a nadie al infierno!, es una decisión que el ser humano con su libertad, elige antes de morir; puedes estar con Dios por la eternidad, (cielo), o elegir Su ausencia, (infierno).

-La libertad con que Dios ha creado al ser humano, le permite elegir entre, vivir conforme a sus propios deseos, o vivir conforme a la Voluntad de Dios, por lo tanto, esa elección, ¡determina la eternidad!. Es un error pensar que si eres malo vas al infierno, y si eres bueno, al cielo; depende de tus deseos en satisfacerte a ti, o satisfacer a Dios.

-Creer en Dios no es algo "cognitivo", (creer por conocimientos), es algo "volitivo" (depende de nuestra voluntad)

-Lo peor del infierno, es que quién esté en él, sufrirá eternamente la AUSENCIA DE DIOS.

Sobre todo esto, hablaremos esta semana en los IconoGrupos en nuestras casas, si te apetece venir: ¡estás invitad@! Todos los horarios y ubicaciones están AQUÍ.

El próximo domingo, termina la serie "Más allá" con broche de oro, ya que la conversación será acerca del CIELO, naturalmente, ¡estás invitado a ICONO para vivirlo en directo! el:

 domingo 2 de mayo a las 11:30 en C/ Matilde Díez 11


La muerte: Parte 1
La muerte: Parte 2
La muerte: Parte 3