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Mateo II: ¡Cinco discursos que son la bomba!


 Si el libro de Mateo fuera un edificio, veríamos que se apoya en cinco grandes pilares; cinco discursos de Jesús que marcan este evangelio:

-El sermón del Monte

-La Misión

-El Reino de los cielos (parábolas)

-Vida en comunidad (la iglesia)

-Fin de los tiempos.

Como Lucas, el evangelio según Mateo, arranca con la genealogía de Jesús, pero en orden inverso: parte de Abraham, pasando por el rey  David, hasta llegar a Jesús, y esto, es toda una declaración de intenciones por parte del autor de este evangelio, dejando muy claro los orígenes judíos de Jesús, y curiosamente nombra a ciertas mujeres en esta descendencia, que no son judías, (Rut, la Moabita), o que no fueron mujeres precisamente "ejemplares"(Bersabé que cometió adulterio con el rey David o Rahab, que fue la prostituta que ayudó a los espías israelitas de Josué) afirmando que TOD@S, -hebreos o gentiles- forman parte del plan de Dios para cumplir SUS propósitos.

Sobre el Sermón del Monte y el resto de las enseñanzas de Jesús desde el capítulo 5 al 7 podría contar ¡muuuchísimas cosas!, pero solo quiero destacar algo muy interesante y es el primer versículo del capítulo 5, que es dónde Jesús empieza a enseñar:

"Cuando Jesús vio a tanta gente, subió a una montaña y 

se sentó.

Los discípulos se le acercaron..." 

Esa actitud de SENTARSE a enseñar, vemos que es justo ¡al contrario que en la actualidad!: los que nos enseñan, (pastores, profesores, etc...), están de pié, y nosotros sentados...

Para no extenderme más, voy a recomendaros una serie de tres predicaciones sobre las Bienaventuranzas, de mi tutor en la Academia de la Biblia: Oscar Pérez; ¡ES LO MEJOR que he oído jamás sobre este tema!, así que aquí tenéis enseñanza de la buena, buena, para unas horas...









Bienaventurado... ¿seguro?

El cristianismo es muy paradójico... aunque lleves toda la vida transitando por estos caminos, nunca acabas de acostumbrarte a eso de:

"Bienaventurados los que sufren, porque ellos, serán consolados..."
 Mateo 5:4

...Y es que, ¡seamos sinceros! no terminamos de creer, que eso pueda ocurrir... y si somos capaces de creerlo, queremos cuando estamos sufriendo, que ese #consuelo llegue de inmediato...

Queremos que cuando lo estamos pasando mal, Dios nos saque de nuestro dolor de manera instantanea, ¡que no tarde! para poder seguir adelante con nuestra rutina, nuestros planes y cumplir con nuestra agenda...

Y es que a veces, nuestros planes no son los de Dios... y tal vez no hay otra manera de darnos cuenta, que enfrentarnos a circunstancias que nos hagan salir de nuestra comodidad...

Cuando estamos sufriendo, empezamos a valorar muchas cosas que en el día a día, consideramos "normales", y cuando todo "estalla por los aires", nos damos cuenta de lo valiosa que es nuestra rutina.

Las Bienaventuranzas, nos acercan al Reino de Dios, y poco, (o nada), tienen que ver con los valores de este mundo, en el que nadie se siente Bienaventurado por sufrir, por ser pobre, o por ser perseguido o injuriado... esta "paradoja" en los principios de este mundo, frente a los valores del Reino de Dios, es lo que puede marcar la diferencia en nuestra vida.

Tener nuestra mirada en el cielo, puede cambiar nuestro paso por la tierra...

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