Mostrando entradas con la etiqueta reflexión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta reflexión. Mostrar todas las entradas

¿Dónde está el Espíritu Santo?

Los que llevamos muchos años en la fe, sabemos, -aunque no podamos explicarlo-, que Dios es UNO, pero que está compuesto por "Tres Personas", lo que denominamos:

 LA TRINIDAD.

¡Es un misterio"!, y es imposible entenderlo con la razón, así que,  intentamos usar "comparaciones" que se quedan MUY CORTAS, y algunas, -hasta creo-, un poco ofensivas... (tipo símil del huevo...)

Sobre el Padre y Jesús, vamos más centrados, pero cuando toca el turno del Espíritu Santo, empezamos a "hacer aguas" al intentar explicarlo, e incluso, cuando nos dirigimos a ÉL con un sincero anhelo de disfrutar este REGALO MARAVILLOSO que tenemos los que hemos creído en Dios.

¿Dónde está? ¡No podemos verlo, ni posicionarlo en nuestra "persona". Ni los escáneres más precisos y sofisticados de última generación lo ubican, ya que como su propio nombre indica: ¡es Espíritu!, ¿entonces?: ¿seguro, seguro que está?

Romanos 8:16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.

Mi reflexión es sencilla: nuestro "espíritu", -que tampoco sale en un escaner-, es el que se puede comunicar con el Espíritu Santo, por lo tanto: 

¿cómo podemos escuchar o hablar con nuestro espíritu, al Espíritu Santo de Dios? 

Si no hay comunicación con el Espíritu Santo (escuchándole y hablando con él): ¿cómo puede ayudarnos?, ¿cómo " afinamos" nuestros sentidos espirituales, para poder disfrutar de Su ayuda, Su guía, y Su consuelo?. ¿Cómo podemos entender que algo en lo que estamos cayendo, es una interferencia para disfrutar de Su poder?, ¿cómo podemos orientarnos o cambiar  si no percibimos Su voz?

Creo que lo primero que deberíamos hacer, es -descubrir y empezar a alimentar- nuestro espíritu humano,  -dónde quiera que esté...-, y "ponernos en forma" -espiritualmente hablando-, con una alimentación saludable, y dedicándole tiempo ...

¿Cómo alimentamos nuestro espíritu? 

En la actualidad, todo lo referente a la espiritualidad está despertando, y ganando adeptos, y muchas de las formas que podemos utilizar son saludables. Cuando nuestro espíritu se fortalezca, nuestros sentidos espirituales, estarán preparados para poder entablar una relación estable, duradera y tremendamente enriquecedora con el Espíritu Santo, pero seamos sinceros: 

¿Cuántas veces nos han dado pautas CONCRETAS, para"entrenar nuestro espíritu" en las iglesias?

Es cierto que en ocasiones, nos han animado a llevar a cabo ciertas "disciplinas espirituales", que a base de practicarlas, podemos llegar a "muscular nuestro espíritu", y con la práctica diaria, poder tener una comunicación saludable con el Espíritu Santo. Disciplinas como la oración, la lectura bíblica, o el ayuno, -que pretende, que el cuerpo no sea una interferencia para nuestro espíritu, y ocupe un "segundo lugar", en cuanto a nuestra plena atención-, pero creo que esas disciplinas, deberían pasar por otras previas, más sencillas y "familiares", para nosotros, como el análisis, y observación, de todo lo "espiritual" y cotidiano a lo que nos enfrentamos en el día a día como pueden ser:

-nuestras emociones

-nuestros pensamientos

-y nuestras sensaciones.

Siempre asociamos las sensaciones, los pensamientos y las emociones, a nuestra psique, que al igual que nuestro espíritu, ¡es intangible!, pero esto, tan habitual en nuestro día a día, y que no analizamos, e incluso, -de lo que huimos porque no sabemos darle forma-, o simplemente porque no nos gusta analizar una sensación, como por ejemplo; que -nos están mirando mal-, o no huele bien, o nos molestan los gritos de los niños, el ladrido de un perro, o nuestro estómago hambriento, e incluso, observar lo molesto que nos resulta estar en silencio cuando hay personas a nuestro lado... es una forma de empezar a conocernos psicológica y espiritualmente, para fortalecer nuestro espíritu.

También, deberíamos analizar y sacar una enseñanza, cuando vienen a nuestra mente pensamientos, que nos hacen "sufrir", y de los que ¡huimos lo más rápido que podemos!, porque no queremos enfrentarnos a ellos, o por el contrario: ¡nos encanta meter el dedo en la herida"!, y sufrir y sufrir sin sentido, solo recreándonos en el dolor... 

Muchos pensamientos o creencias que tenemos y que damos por hecho suponiendo que son "normales", ¡nos limitan! y caemos una y otra vez en ellas, impidiendo crecer espiritualmente y madurando psicológicamente, siendo incapaces de escapar de ellas: -no puedo, no sirvo, eso no es para mi, soy incapaz, soy débil, no puedo perdonarme...-

¿Cuántas emociones experimentamos cada día? ¿Cuantas veces al día sentimos miedo, alegría, tristeza, ira, asco...? Te animo encarecidamente a que te pares a observar todas estas emociones, y empieces a conocerte mejor, porque afectan directamente a tu espíritu, además de a tu cuerpo. Un ejemplo: cuando sientes miedo, tu corazón late más rápido, puedes quedarte frío, o empezar a sudar, afloran lágrimas de tus ojos, te paralizas... y, ¿piensas que ante el miedo, tu espíritu se queda impasible? El miedo produce una tristeza espiritual enorme, un profundo abatimiento, una gran inseguridad... por eso, te animo, que a partir de ahora, y ante cualquier emoción, ¡dediques tiempo a analizarla!, y a intentar sacarle partido para "muscular" tu espíritu.

Algo muy conectado con el espíritu y hablando de "intangibles... es LA CONCIENCIA, pero: ¿dónde está LA CONCIENCIA? 

Romanos 9:1 “Verdad digo en Cristo, no miento, y mi conciencia me da testimonio en el Espíritu Santo”

La conciencia, -pertenece también al ámbito de lo espiritual-, y está íntimamente relacionada con el Espíritu Santo, entonces:

Las personas que no tienen al Espíritu Santo, ¿tienen conciencia? evidentemente ¡si! y yo, quiero pensar, -aunque es una interpretación mía, y muy libre-, que es una "marca" de la imagen de Dios en Sus criaturas- y depende de nosotros, el tenerla en cuenta y a nuestro favor, o cauterizarla...

Analizar lo que nos dice nuestra conciencia es otro "ejercicio", para muscular nuestro espíritu, y es el "lugar de encuentro perfecto" con el Espíritu Santo. A través de nuestra conciencia podemos conectar con el Espíritu de Dios, y Él, nos guía, disciplina, consuela, fortalece, santifica, intercede por nosotros... etc por tanto, es una buena idea que nuestra "conciencia" sea esa "sala de estar" confortable, bonita, acogedora, dónde nos encontremos en cada instante cara a cara con el Espíritu de Dios.

Seguro que todos hemos conocido personas super sencillas, que no tienen estudios ni teológicos, ni psicológicos (no saben analizar emociones, ni sensaciones... ni reparan en la trascendencia de los pensamientos....), pero aún así, tienen una sensibilidad y una relación con Dios, genuina y profunda. Muchas veces tener tanto conocimiento, puede llegar a ser una barrera o una interferencia para encontrarnos de manera inocente y directa con nuestro espíritu y con el Espíritu Santo, y poder entablar una cordial y cercana relación con Él. 

Este "sexto sentido espiritual", o esta "intuición" para mi, es otra seña de identidad de nuestro Creador en cada uno de nosotros, por eso cuando de repente, sentimos "esa paz" -que sobrepasa todo entendimiento-, o esa compasión sobrenatural ante un desconocido que sufre, entiendo, que es una manifestación gloriosa del Espíritu Santo obrando en nosotros.

Maneras muy saludables de muscular nuestro espíritu, es realizar tareas "espirituales": deleitarnos en melodías, poesía, observar en silencio la creación, dejarnos seducir por una obra de arte, contemplar sin prisa una puesta de sol, escuchar la lluvia, apreciar el aroma de la tierra mojada, saborear un dulce... 

Una vez que tenemos "musculado" nuestro espíritu, estaremos preparados para mantener una relación saludable con el Espíritu Santo; con nuestros oídos sintonizados en la frecuencia espiritual correcta, que nos permite hablar con ÉL y sobre todo, ¡escucharle!, optimizando todos los recursos que pone a nuestra disposición, y obteniendo gracias a Su intervención en nuestras vidas, ese "FRUTO", que habla por nosotros y nos permite ser SAL Y LUZ, que es imposible obtener en nuestras fuerzas:

"Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley." 

Gálatas 5:22-23 


Sobre amarse correctamente...

No es un mal día: 14 de febrero, -en el que "el amor está en el aire..."-, para hablar de un tema del que no solemos escuchar en nuestras iglesias...

A menudo, hemos  oído, que debemos amar al prójimo como a nosotro mismos, dando por hecho, que sabemos cómo amarnos correctamente, para así poder amar a los demás, pero:

¿Cómo te tratas? ¿te amas?

Si no sabemos cuidarnos bien; amarnos correctamente a nosotros mismos: ¿cómo podremos cumplir el mandamiento?

"Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina..." 1ª Timoteo 4:16

Más de una vez, hemos hablado de que estamos formados por varias partes: cuerpo, mente, alma y espíritu, (el alma y el espíritu están conectados, pero podrían ser separables según podríamos interpretar algunos textos bíblicos como (Hebreos 4:12). El alma es la esencia del ser humano, es lo que somos. El espíritu es el aspecto de la humanidad que conecta con Dios).

Teniendo claro las partes que componen nuestro ser, podremos ir parte a parte, tomando medidas para poder amarlas todas correctamente, y luego aplicar esto a la hora de amar a los demás.

CUERPO: Se hace imprescindible conocernos bien y ¡aceptarnos!; estar atentos a lo que nos sienta bien, o no: comidas, ejercicio, higiene, descanso... Observarnos, revisar nuestra dieta, hacer ejercicio, dormir bien, prevenir las enfermedades, y curarlo si enferma. (aquí, añade tu mismo una y mil formas más de querer nuestro cuerpo, y no DESCUIDARLO).

Nuestras relaciones, familiares, laborales, sociales, y nuestra relación con los que compartimos la misma fe, es otro marcador que puede  tomar el pulso del amor por nosotros mismos, ya que si nuestras relaciones con los demás son saludables, estaremos amándonos de forma correcta y no de manera tóxica. 

MENTE: No es algo que cuidemos especialmente a no ser que enfermemos... Damos por hecho muchas veces que la "mente se cuida sola", y no podemos hacer mucho por cambiar las cosas y pensamos: 

-Bueno, es que: ¡yo, soy así!: tengo "este" carácter, y he nacido con "este" temperamento, además, tengo estas manías, o un "pronto" muy fuerte...-

Nuestra mente es la -gran desconocida- incluso para los "expertos" (neurólogos, psicólogos, psiquiatras...), pero como parte fundamental de nuestro ser, deberíamos saber más sobre ella, explorar, no solo la parte consciente, también la inconsciente y nuestro subconsciente.

Gracias a la parte consciente de nuestra mente, desarrollamos la inteligencia y adquirimos los conocimientos. A través de nuestro subconsciente, accedemos a los recuerdos y emociones, y finalmente, lo inconsciente controla algunas cuestiones fisiológicas y los actos reflejos, además de archivar momentos, sentimientos y emociones pasadas que no hemos hecho conscientes.

¿Cómo cuidamos/amamos entonces nuestra mente? pues lo primero: ¡conociéndola!, (en sus tres partes: consciente, inconsciente y subconsciente), y ¡manteniendo todas sus partes lo más sanas y lo mejor nutridas posible!, manteniendo una "dieta mental saludable": , cuidando nuestros pensamientos, sentimientos, y emociones; revisando nuestras creencias, analizando nuestros fallos, y nuestras carencias (pocos tenemos una buena educación en inteligencia emocional...).

ESPÍRITU: Nuestro espíritu, es una parte PRIMORDIAL de nuestro ser, y para los creyentes, es esa parte -TAN ESPECIAL-, que se comunica con el Espíritu Santo.

"El hombre no sólo vivirá de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”

Mateo 4:4

Por tanto, el alimento espiritual más saludable es la Palabra de Dios. Si nos limitamos a alimentarnos solo con lo que escuchamos los domingos en nuestras iglesias, o maravillosas predicaciones en YouTube de grandes maestros, o cantando canciones que exaltan a Dios, estaremos alimentándonos de los que "otros" han cocinado, pero debemos plantearnos seriamente, el estudiar por nosotros mismos la Palabra de Dios, con la dirección del Espíritu Santo, y hacernos con buenas herramientas que nos ayuden a entender y a interpretar correctamente la Biblia.

ALMA: En la Biblia, el término alma y espíritu, se usan indistintamente en numerosas ocasiones. Hay diferentes puntos de vista teológicos al respecto en los que algunos, asocian el alma a la mente, la voluntad y las emociones,  aunque en términos bíblicos, el alma, puede definirse como: la fuerza vital de la persona: "eso", que por ejemplo, le permite existir en ese estado "peculiar" entre la muerte y la resurrección final, por lo tanto, tiene la cualidad de ser INMORTAL, ya que sobrevive a la muerte física, y finalmente, se reunirá con el cuerpo resucitado.

También hay algunos teólogos, asocian el alma a la conciencia, y según Jeremías 38:16, fue creada por Dios, y puede ser fuerte o débil: 2 Pedro 2:14; se puede salvar: Santiago 1:21 pero también se puede perder... Ezequiel 18:4

La recomendación Bíblica para cuidar nuestra alma es: 

¡OBEDECER A LA VERDAD!, con la ayuda del ESPÍRITU SANTO:

"Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro;"

1 Pedro 1:22

Una vez exploradas las diferentes partes de las que estamos compuestos, toca aplicarlo a uno mismo, y amar y cuidar cada una de ellas. 

Si buscamos en la Biblia -cómo se amaba Jesús-, no vamos a encontrar unos versículos específicos donde se nos narre su dinámica de cuidado diario personal, pero podemos ver detalles que nos dan una idea del trato de amor que Jesús tenía con Él mismo.

CUERPO:

-Practicaba de manera periódica el ayuno, que además de formar parte de su vida espiritual, sin duda, era beneficioso para su cuerpo físico. (Mateo 4:2). 

-La parte humana de Jesús, se cansaba y dormía, (era capaz de dormir profundamente incluso, en medio de una tormenta... Mateo 8:24).

-Comía y bebía vino, por esto, era criticado :

"Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: ``Mirad, un hombre glotón y bebedor de vino, amigo de recaudadores de impuestos y de pecadores. Pero la sabiduría se justifica por sus hechos." Mateo 11:19

-También bebía agua: En el pozo, le pidió de beber a la mujer Samaritana.

-Caminaba Jerusalén, Galilea, Samaria... y subia y bajaba montes, incluso: "andaba sobre el mar"...

-Le agradaba el perfume:

"Pero estando él en Betania, en casa de Simón el leproso, y sentado a la mesa, vino una mujer con un vaso de alabastro de perfume de nardo puro de mucho precio; y quebrando el vaso de alabastro, se lo derramó sobre su cabeza.Y hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de perfume?Porque podía haberse vendido por más de trescientos denarios, y haberse dado a los pobres. Y murmuraban contra ella. Pero Jesús dijo: Dejadla, ¿por qué la molestáis? Buena obra me ha hecho."

Marcos 3:3.6

-Le agradaba que lavasen sus pies, y los ungieran con perfume:

"Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies."

Lucas 7:45 y 47

-También eran saludables para él, sus relaciones sociales: con sus amigos,Marta, María y Lázaro de Betania. También, compartió con sus discípulos "favoritos" (Pedro, Santiago y Juan) , momentos muy especiales, como la Transfiguración. También, acompañó a Su madre María a las bodas de Caná, participa en todas las fiestas del pueblo Judío, y todos tenemos en nuestra memoria la imagen de Jesús, con un niño en brazos.

MENTE:

La mente de Cristo, es la mente de Dios mismo, y por lo tanto la parte humana y divina en Él, ¡son difíciles de separar!, y aunque Sus pensamientos, eran perfectos, y máxima Su sabiduría, ya que Él sabía del pasado, presente y futuro, mostraba emociones humanas como el amor,  la alegría, el enfado, incluso la ira,  la tristeza, o el temor ante Su muerte...

Su inteligencia, queda patente desde su adolescencia, cuando con doce años, conversa con los doctores de la Ley, (Lucas 2:41-51) y es capaz siempre de contestar a las preguntas capciosas de los Saduceos, los Fariseos, y los Escribas o cualquiera de Sus enemigos, e igualmente Sus preguntas siempre son ingeniosas y de gran profundidad... por lo que podemos deducir que cuidaba y dedicaba tiempo a Su preparación  en las Escrituras, era muy profunda respecto a los Profetas, los Salmos y la Ley (Lucas 24:44)

No encontramos mucho sobre su parte inconsciente y su subconsciente en el evangelio, pero Él, con Sus capacidades divinas, seguro hizo consciente, muchas de esas partes que nosotros como humanos, tenemos ocultas, o nos asusta y cuesta investigar...

ESPIRITU:

El Espíritu de Cristo, ¡es el mismísimo Espíritu Santo! Interviene desde Su concepción, y en ese mismo instante, ya le acompañará durante toda Su vida.

Jesús mismo, da fe de que Su Espíritu, es el Espíritu Santo:  

"El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos" 

Lucas 4:18

También, en Su Bautismo, y antes de empezar Su ministerio, es sellado por el Espíritu Santo, que le da el poder de resistir la tentación, y de hacer Milagros, además del discernimiento necesario para elegir a Sus discípulos, y la fuerza, templanza, consolación y valor para soportar Sus humillaciones, tortura y muerte.

La oración es el alimento básico para Su ESPÍRITU, y encontramos multitud de pasajes bíblicos en los que Jesús se aparta a orar; a conversar con Su Padre, de madrugada y en soledad: Marcos 1:35, también en público, en la Sinagoga: Marcos 1:39, y también ora con multitudes por los Alimentos Mateo 14:19,  incluso, antes de morir... Mateo 26:46

ALMA:
"Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo." Mateo 26:38

La fuerza vitral de Jesús, es apoyada en todo momento por el Espíritu Santo, con la que cuenta en todo momento, y es ese MARAVILLOSO RECURSO con el que nosotros también contamos para cuidar y amar nuestra alma de manera correcta.

Espero que este referente que es Cristo, para cada uno de nosotros, y que cómo hemos visto, se conocía a si mismo perfectamente y se amaba en gran manera, marque la diferencia a la hora de amarnos como Él se amó, y como nosotros deberíamos hacer.

¡De vuelta!



¡Espero que hayáis pasado un estupendo tiempo de descanso! y que este nuevo año, sea:

¡EL AÑO...! 

PARA:

___________________ (aquí van tus propósitos...)


Volvemos a nuestros estudios del Nuevo Testamento, y si lo recordáis, estaba compartiendo con vosotr@s, el programa de estudios PENTA sobre el Nuevo Testamento en Academia de la Biblia.

Quiero agradeceros vuestro acompañamiento en estos meses de profundo estudio, y el hacer cada día un pequeño resumen para compartirlo en Mirando al cielo, ¡es todo un reto para mi!, ya que no me resulta fácil condensar más de dos horas de trabajo en cada clase, en la que leo varias traducciones del libro que estudiamos, veo los videos que corresponden a cada lección, tomo apuntes, respondo algunas preguntas y consulto algunos comentarios.

Uno de mis propósitos de este año, es continuar el estudio de la Biblia con profundidad, y compatibilizarlo con las diferentes disciplinas espirituales en las que trabajamos en 2020; alimentar el espíritu y crecer cada día en el conocimiento de Dios y Sus propósitos, es una de mis metas.

En este arranque de temporada, os anuncio algunos cambios. Recordaréis, que Carlos Ramírez, colaborador los fines de semana en Mirando al cielo, ha comenzado 2.021, estrenando  su propio blog. Os animo a seguir su web: SATORI (puedes pinchar el enlace y suscribirte). Carlos: desde aquí, quiero darte las gracias por estos meses de colaboración y te deseamos lo mejor en esta ilusionante andadura!

Comencé el año rellenando una agenda y en la primera página ponía:

"Un objetivo sin un plan, es solo un deseo..."

y por eso, te animo a trazar planes para conseguir los tuyos... 

Seamos creativos...

"El movimiento se demuestra andando..."

¡Y así es para un seguidor de Cristo!,  ¡No hay otra manera! 

Son los HECHOS, los que nos diferencian, y no los que hacemos de forma -esporádica- sino que lo demostramos a diario en nuestra manera de comportarnos, saliendo al encuentro de las necesidades que puedan surgir a nuestro alrededor, desde los pequeños detalles hasta los más grandes...

¡Hablar es sencillo!, pero las acciones como, la compañía ante las pérdidas importantes, el apoyo económico si hace falta e incluso; perdonar y restaurar las relaciones rotas, es precisamente, ¡lo que marca la diferencia! 


Pero pensaréis: 

-Ahora: ¡estamos -atados- para poder llevar a cabo excesivos movimientos...! 

y , ¡es cierto! que ahora no podemos hacer cosas como sellar con un abrazo una relación restaurada o transmitir nuestra solidaridad con una mirada cálida, (aunque, si Dios quiere, volveremos a poder hacerlo en un tiempo...), pero aun estando confinados en nuestra casa, podemos seguir practicando el apoyo, la restauración de las relaciones, y el abrazo con nuestra voz, practicar la paciencia, siendo ejemplo para otros,  en la situación que estamos viviendo, y ser instrumentos de paz ante tanta crispación e incertidumbre..

Es cuestión de "darle una vuelta"ser creativos, buscando maneras de acercarnos y demostrar más que nunca, que el fruto del Espíritu Santo está en nosotros, y puede manifestarse en nuestro comportamiento, a pesar de...

¡Sí! sigamos siendo Sal y Luz en este mundo oscuro...

Ten un buen día.


El GOZO de la salvación...


Hay momentos que nuestros ánimos, e incluso nuestra fe, entra en "reserva" y necesitamos repostar...

Antes de la pandemia que estamos viviendo, la rutina, las prisas, nuestras responsabilidades y quehaceres, contribuían a que perdiéramos la alegría que nos proporciona la salvación que Dios nos ha dado, y dábamos por hecho que los cuidados y provisiones de Dios eran algo "normal"...  Ahora que hemos perdido esa "normalidad" y que no tenemos tanta prisa, ¡podemos volver a caer en el mismo error!, y que nos ciegue el desasosiego, el cansancio y cualquier otra circunstancia, que nos robe el GOZO DE LA SALVACIÓN.

¡No podemos permitirlo! 

cada día, debemos vivirlo como UN REGALO, y tenemos que desear y ser muy conscientes , 
-además de afortunados-,  por estar bajo la mirada atenta de nuestro Señor.

¡No dejemos que nada nos quite el gozo de la salvación, no bajemos la guardia! y alimentémonos cada día con la Palabra de Dios, que nos recuerda, lo privilegiados que somos por ser Sus hijos:

¡somos hijos de un REY! 

así que: ¡vivamos como tales!Ten un buen día.

Esperar...

Ayer tratamos la primera parte del versículo de Salmos 37.7:

"Guarda silencio ante Dios, y ..."
Salmos 37:7

hoy, trataremos de la segunda: 

                                                                          " ... espera en Él."

Es increíble que en tan solo ocho palabras, encontremos tanta enseñanza, y dos  disciplinas espirituales importantes, y que la verdad, -no practicamos cómo deberíamos-, cuándo podrían traernos:  GRANDES BENDICIONES a nuestra salud espiritual.


Dentro de varias de los significados que tiene la palabra ESPERAR, el diccionario de la Lengua Española, recoge la de: "esperanza en conseguir lo que se desea" y es que para nosotros, 
-ESPERAR-, no suele ser algo positivo... más bien nos suena a tedioso... ¡A nadie le gusta esperar!, pero este matiz de esperar/esperanza, puede cambiar nuestro concepto de la espera...

Cuándo pedimos algo insistentemente a Dios, y "tarda en contestarnos", tenemos dos enemigos: 

-El reloj y
-Nuestra mente...

Y es que esperar en Dios, es algo que debe basarse en nuestra confianza en el Señor y no en nuestra "prisa"... ¡Dios SIEMPRE contesta!, aunque a veces, Su respuesta, no coincide con lo que deseamos, por eso, la espera, debe partir de nuestro corazón: de la seguridad que tenemos en que la Voluntad de Dios, es siempre agradable y perfecta, y si tenemos que pasar por "sufrimiento" mientras se resuelve lo que esperamos, tendremos que aprender a transitar por ese camino, que no nos gusta nada... pero que sin duda, nos hará crecer, madurar, y sobre todo, DEPENDER de la Misericordia y la Gracia de Dios.

Tenemos que ser conscientes, que nuestra mente, cuando queremos algo, ¡no deja de MAQUINAR!, de intentar resolver lo antes posible por nuestra cuenta... si es necesario, acudir a nuestro amigos y conocidos para que lleguen dónde nosotros no podemos llegar. Deberíamos cambiar radicalmente nuestra manera de ESPERAR si queremos ver a Dios actuando y:

 ESPERAR CONFIADOS

Espera.
#QuédateEnCasa


Silencio...

Ayer, hablábamos sobre "estar quietos"  e interpretábamos el versículo de  Éxodo 14:14, fijándonos en el contexto de todo el capítulo y la situación del Pueblo de Israel, en ese momento. Además, la Palabra de Dios nos invita a guardar silencio ante Dios.

"Guarda silencio ante Dios, y espera en Él."
Salmos 37:7


Guardar silencio ante Dios, es una DISCIPLINA ESPIRITUAL, y como todas las demás, requieren esfuerzo por nuestra parte y la meta es ir practicándola hasta convertirla en un hábito, -muy beneficioso- para nuestras vidas, además, en el silencio y sin ruido, podemos escuchar la voz de Dios con claridad, porque muchas veces, nos rodea tanto ruido e interferencias que no permiten que escuchemos lo que Dios nos dice, o la contestación a nuestras plegarias... 

Estos días de confinamiento, ¡son ideales! y nos ofrecen la OPORTUNIDAD de practicar  el SILENCIO delante del Señor.

Durante nuestros silencios delante de Dios, contemplamos y reconocemos QUIÉN es nuestro Señor, observamos Sus atributos, Sus leyes, cómo se ha manifestado ante el ser humano a lo largo de la historia, Su plan de Salvación, y nos RECREAMOS en ¡un Dios tan Grande y Poderoso!

Estar en silencio, nos descubrirá una nueva manera de adorar ya que la contemplación atenta nos abre horizontes sorprendentes y tal vez desconocidos hasta el momento para nosotros...

Mañana, hablaremos de la segunda parte de este versículo: ESPERAR... 

Ten un día en silencio...
#QuédateEnCasa.




¿Quietos?...

“¡Estad quietos y reconoced que yo soy Dios! 
¡Exaltado he de ser entre las naciones; 
exaltado seré en la tierra!" 
Salmos 46:10

“Estad tranquilos, que el Señor peleará por vosotros” 
Ex. 14,14

Por mi forma de ser, me resulta muy difícil estar quieta... y por otra parte, me niego a tener en estos días una actitud indiferente, impasible, desinteresada, inactiva, neutral, despreocupada, inerte, inmóvil, sufridora...y dejar que Dios, haga todo el trabajo! y no solo por forma de ser, no me parece que en Su Palabra se nos anime a tener esta postura de estar quietos como ¡inmovilidad absoluta! y sentarnos a esperar como meros espectadores de lo que Dios hará.

Si miramos el contexto de Exodo 14:14, veremos que el Pueblo de Dios, tras salir de Egipto, se enfrenta con multitud de retos y saltos de fe, y unos versículos más adelante vemos esto:

"Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo el Señor que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.
Éxodo 14:21
¡Dios hizo el MILAGRO de abrir el Mar Rojo!, pero Moises, tuvo que convencer a Israel, de continuar confiando, obedeciendo y de seguir adelante! (¡qué seguro, no le fue tarea fácil!, leyendo el versículo 11): 


"¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? 
¿Por qué  nos has sacado de Egipto?" 

y  a pesar de sus dudas y miedos, el pueblo, caminó hasta allí y dio el salto de fe de atravesando el mar...:

"Entonces los hijos de Israel entraron por en medio del mar, en seco, teniendo las aguas como muro a su derecha y a su izquierda."
                                                                    Exodo 14:22

Mi conclusión después de ver el contexto de Exodo 14:14, es que podemos mal-interpretarlo si no avanzamos en su lectura;  no no nos invita a que no andemos, que no clamemos noche y día, que no alabemos, confiemos y obedezcamos, más bien entiendo que Dios, SIEMPRE  ha hecho Su parte (y la sigue haciendo), y a nosotros, nos toca hacer la nuestra...

Medita hoy en la riqueza de la Palabra, no te quedes en el "versículo bonito"
#QuédateEnCasa.




Sensaciones...

Durante estos días, suelo tener la sensación de "-pérdida de tiempo...-", a pesar de intentar cumplir con los quehaceres que me impongo a diario, de "disfrutar" de mi tiempo de ocio, alargándolo sin cargo de conciencia cuándo se tercia, durmiendo más de lo habitual, pudiendo leer, escribir, estudiar todo lo que quiero y también, disfrutando de la compañía de los que vivimos en casa, no puedo evitar seguir teniendo la "obsesiva sensación", ¡de que estoy perdiendo el tiempo...!

Tras darle muchas vueltas, creo, que lo que me quita la capacidad de disfrutar de las buenas cosas que suceden a lo largo de mi día a día, es mi inquietud por tanto sufrimiento fuera de las paredes de mi casa... La empatía inevitable por los que se debaten entre la vida y la muerte; el sufrimiento de las familias que han perdido a sus seres queridos -y que no han podido estar a su lado en esos momentos finales-, la lucha sin cuartel de los sanitarios, personal de limpieza, ambulancias, el temor a que caigan enfermos los que nos cuidan sin las suficientes medidas de seguridad... y la impotencia de no poder hacer más...

Nunca me he sentido imprescindible, más bien me he alegrado muchas veces de mi "mediocridad", en muchas parcelas de la vida, ya que de los que no tienen muchas capacidades, no se espera mucho, pero ante una situación tan imprevisible y tan grave como la que está atravesando el mundo, se hace necesario que lo poco que puedo hacer, lo pueda hacer bien; por eso la oración, es ahora mismo, ¡LO MÁS IMPORTANTE que puedo hacer! y es lo que sin duda, puede marcar la diferencia entre que "todo salga bien", o que esto que nos toca vivir solo sea dolor y desolación...

Todo saldrá bien, si somos capaces de ponernos de rodillas y clamar al Señor, y ¡alabarle! y que nuestra relación con Él, sea tan especial. que nos dirijamos a Él, con absoluta confianza y seguridad que nos escucha.

"Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús."
Filipenses 4:6-7 

Ten un buen día de oración.
#QuédateEnCasa