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Jesús: ¡el SANADOR! II parte

Encontramos en los evangelios más de 22 sanaciones milagrosas, llevadas a cabo por Jesús, desde devolver la vista a ciegos, la movilidad a paralíticos, la voz a mudos, curación de leprosos, y exorcismos, (de los que nos ocuparemos mañana más detalladamente), además de resucitar a algún muerto...

Siempre nos llama más la atención este tipo de sanidades físicas, que las espirituales, pero: ¿no es un milagro ESPECTACULAR, que los discípulos lo dejaran TODO y se dedicasen a seguir a Jesús durante el tiempo que duró Su ministerio?

"Pasando Jesús junto al Mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, que echaban la red en el mar, porque eran pescadores. Y les dijo:

—Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.

a a un enfermo: ¿quién peco?Ellos entonces, dejando al instante las redes, lo siguieron."

Mateo 4:19-20

En el tiempo de Jesús, se asociaban las enfermedades a la impureza, ¡al pecado!, recordarás que a veces preguntaron a Jesús cuando se encontraban con un enfermo: ¿quién pecó: él, o sus padres? y Jesús vino a cambiar esos conceptos de "castigo", y a implantar un nuevo orden, en el que la PERSONA, era el centro, y Él, en vez de alejarse de la enfermedad, TOCABA, HABLABA y SANABA.


Jesús: ¡el SANADOR! I parte

 Jesús vino a este mundo a sanar.

A algunas personas, las sanó fisicamente por medio de milagros, y  también, las sanó espiritualmente:

"Jesús los oyó y les contestó: —Los que necesitan al médico son los enfermos, no los sanos. Y yo vine a invitar a los pecadores para que regresen a Dios, no a los que se creen buenos"

Marcos 2:17

En el tiempo que Jesús vino a esta tierra, no existía un sistema sanitario cómo el que conocemos ahora; las personas, morían jóvenes, ya que la medicina era inexistente, precaria, a base de ungüentos, aceites y poco más. 

Cosas tan sencillas en la actualidad como mejorar la miopía con unas lentes,  en el primer siglo: ¡no tenía solución!, y los que se dedicaban a curar, lo hacían con pocos medios y escaso éxito, además, cobraban a los que requerían sus servicios. 

La gente se admiraba cuándo vino Jesús, y sanaba con solo tocar, a veces, incluso, ¡SOLO con Sus palabras! y otras veces -a distancia- o con cosas tan sencillas como barro y saliva, en el caso del ciego de nacimiento y siempre, de manera totalmente gratuita. 

Jesús no pretendía que creyesen en Él por Sus milagros, pero evidentemente, fue la manera de que algunos se acercasen a él y tuvieran ocasión de escuchar Sus enseñanzas, y llegar a ser salvos.