Mostrando entradas con la etiqueta evocación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta evocación. Mostrar todas las entradas

Semana Santa: año 33... III Parte

                                                    ¡Mañana empieza la Semana Santa 2.019! 

El jueves Santo, recordaremos la Última Cena de Jesús con sus Apóstoles, el viernes, Su muerte en la cruz, el sábado, fue un día triste y oscuro, para los que vivieron esa "primera Semana Santa", y el domingo: ¡día GRANDE para los cristianos!, ¡recordaremos la RESURRECCIÓN de Jesús y lo celebraremos por todo lo alto! 

Mañana, publicaré los relatos recibidos de "Mirando a través de sus ojos", y podéis empezar a votar hasta el domingo a las 15:00h. El texto que más votos consiga, ¡será el ganador/a! 

Si todavía no lo has enviado, ¡tienes tiempo hasta esta noche a las 24:00h. ¡anímate! Puedes consultar las bases AQUÍ


Semana Santa: año 33... II Parte

Seguimos recordando esa "primera Semana Santa",  que aconteció durante la fiesta del "Pesaj" -fiesta muy importante para los judíos-, en la que recordaban la liberación de la esclavitud del Pueblo ESCOGIDO por Dios, -Israel-, del dominio egipcio.

¡Nada es casualidad en los planes de Dios!, -después de dos mil años-, con toda la Biblia escrita y la perspectiva del tiempo, nos damos cuenta que el Señor preparó cada detalle para que coincidiera el sacrificio de Jesús en la cruz, -que libertaría a toda la humanidad de la esclavitud del pecado- con la fiesta de la Pascua del Pueblo escogido de Dios, en la que también, rememoraban su libertad...

La entrada "triunfal" de Jesús a lomos de un burrito por la puerta sur de la ciudad de Jerusalén, que recordábamos el domingo pasado; -Domingo de Ramos-, ya fue profetizada por Zacarías 9:9


"¡Alégrate, bella ciudad de Jerusalén!

¡Ya tu rey viene hacia ti,

montado sobre un burrito!

Es humilde pero justo,
y viene a darte la victoria."


El Pueblo Judío llevaba ¡cientos de años esperando a Su libertador! Conocían bien las Escrituras que incluían todas las profecías que podemos leer en el del Antiguo Testamento en las que se hablaba de un Mesías  -"el Ungido"-  (Isaías, Malaquías, Oseas, Salmos, Zacarías) y que pensaban, les libraría de la esclavitud a la que fueron sometidos por diferentes pueblos, pero cuando los judíos vieron que Jesús, -el hijo de Dios-, moría en la cruz, (a la altura de los peores "maleantes" de esos tiempos), ¡todas sus esperanzas de liberación "políticas", se vinieron abajo...! ni siquiera Sus más directos seguidores, Sus apóstoles, estuvieron a su lado, cuando le apresaron en Getsemaní para matarle:


"...En ese momento, todos los discípulos abandonaron a Jesús y huyeron. "
Marcos, 14:50



Actualmente, los seguidores de Cristo, ¡no podemos creer que fueran capaces de abandonar a Jesús en esos difíciles momentos, previos a Su muerte en la cruz, dejándole solo... ¡Con todo lo que habían vivido a su lado durante tres años!: le vieron hacer milagros, y escucharon Sus enseñanzas y Sus advertencias de lo que le iba a pasar... pero: ¿creéis en serio que nosotros no hubiésemos hecho exactamente lo mismo...? Me atrevo a decir, que a pesar de saber el final "de la historia", de contar con el  Espíritu Santo, y saber que después de más de dos mil años, Jesús ha marcado una antes y un después en la historia de la humanidad; en la actualidad, y MUCHAS VECES, nosotros SUS SEGUIDORES, seguimos negándole, seguimos ignorando  Sus enseñanzas, y miramos a otra parte cuando deberíamos -dar la cara- por nuestro Salvador, pero... nos vemos movidos por el miedo a no ser aceptados, a que se nos tache de -antiguos-, aburridos, o raritos...

Mañana, seguiremos reflexionando sobre esa "primera Semana Santa" y como vamos a vivirla en nuestro 2.019...

Semana Santa: año 33... I Parte

¡Ya estamos arrancando la Semana Santa! y para los que somos -creyentes en Cristo-, es una semana especial, en la que no solo pensamos en "vacaciones"(pero, ¡las agradecemos!), y aunque no se llenen las calles de luces de colores, como en Navidad, (-rememorando el nacimiento de Jesús-, y por lo tanto LA VIDA), celebramos ¡lo más importante para nosotros! LA MUERTE de Cristo a nuestro favor, y aunque parezca "escandaloso para algunos", que celebremos "una muerte", es que nosotros sabemos -el PROPÓSITO y el "final de la historia-"... y es que tras la muerte de Jesús, esperaba Su RESURRECCIÓN y todo lo que eso conlleva para los cristianos.

Celebramos la muerte de Jesús, porque es el medio que Dios determinó para restablecer la relación con Su pueblo, -que tras multitud de intentos por parte del Señor-, ¡no había manera de conseguir que la relación del Creador con Sus hijos fuera fluida y que el pecado que causó esta separación, ya no fuera una "interferencia" para la buena relación entre Dios y nosotros.

Pero: ¿por qué una muerte tan cruel?, ¿por que un sufrimiento físico tan terrible para volver a relacionarnos con nuestro Padre Celestial? la respuesta es que ¡Dios, no se contradice! y Él mismo instituyó el sistema de "sacrificios" en el Antiguo Testamento (con todos los rituales que se llevaban a cabo), para el perdón de pecados, y por ello, Jesús, -el Cordero de Dios- como también se le denomina, tuvo que sacrificarse, y es Su sangre, la que nos limpia del pecado, -si aceptamos ese "regalo"-.

He pensado muchas veces cómo se sentirían los discípulos de Jesús tras Su muerte; ¡su Maestro!, al que tanto esperaron, y que confiaban, sería el que les liberase del dominio romano, y al final... muere, en la cruz, como los delincuentes de la época: humillado y "vencido"...  ¿Cómo se sentirían los que le seguían durante ese "sábado oscuro", tras el viernes en el que Cristo murió, y previo al domingo en el que resucitó?

La profecía de Isaías, -sin duda-, se les "debió olvidar..."

"Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca."
Isaías 53:7

También, -"se les olvidaron"- las palabras del Maestro cuando les anunció en cuatro ocasiones diferentes según podemos leer en los evangelios que tenía que morir... 


"Porque enseñaba a sus discípulos, y les decía: El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres, y le matarán; pero después de muerto, resucitará al tercer día."

Lo que sucedió ese primer viernes "santo", era la "crónica de una muerte anunciada..." pero no quisieron creerlo... ¡tuvieron que presenciarlo con sus propios ojos! y ya no pudieron negar que el propósito de la venida de Jesús ¡era Su sacrificio!

Mañana, seguiremos evocando y situándonos en estos días claves para la humanidad...