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Dependiendo...


No me digáis que más de una vez os habéis propuesto ALGO y a pesar del interés, buena voluntad y responsabilidad, no habéis podido con ello...
Y es que el ser humano es débil y frágil. Tendemos a la autosuficiencia sin darnos cuenta que por mucho que lo intentemos, siempre hay impedimentos para conseguir nuestras metas...
El versículo de hoy está cargado de esperanza a y de "luz en nuestro camino" Si nos rendimos al Señor, ¡Él nos va a dar la victoria! y pondrá en nosotros no sólo el QUERER, también ¡LO PODREMOS HACER!

¡No estamos solos para llegar a la meta,! somos un equipo con el Señor: nosotros ponemos nuestra parte, y el Señor, cumplirá Su promesa.
Que tengas un buen día.


¿En quién confias más?

Vivimos en un mundo complicado... ¡Todo cambia!, muy pocas cosas permanecen y aunque lo malo termina pasando, lo bueno, también se acaba... 

Nos gustaría tener estabilidad en todas las parcelas de nuestra vida porque eso, nos da seguridad. Queremos "contratos indefinidos" en el trabajo, que los sentimientos de amor que profesamos y recibimos, permanezcan firmes a lo largo del tiempo, que nuestra salud no se deteriore... -¡Qué todo lo bueno permanezca, qué todo esté siempre bien...-

No encajamos bien los contratiempos que desestabilizan nuestro "frágil castillos de naipes" que es el día a día, y tememos que lo que hemos construido se venga abajo... pero este "apego" a lo cómodo, -que es tan humano-, a veces está reñido con nuestra fe, ya que nuestra tendencia natural es confiar más en nuestras fuerzas que en la providencia de Dios.

Depender cada día del sustento del Señor en todos los sentidos, ¡no es fácil!, nos gusta "pilotar" nuestra vida, y dejar los "mandos a Dios", -por mucho que digamos que confiamos-, ya que nos cuesta demasiado depender...

                                         "Pon toda tu confianza en Dios y no en lo mucho que sabes.
                    
                                    Toma en cuenta al Señor en todas tus acciones,
y él te ayudará en todo.

Proverbios 3:5-6


Miramos al cielo aprendiendo a depender de la providencia, guía y sustento del Señor en nuestra vida.


Zapatillas...

¿Qué zapatillas te has #calzado hoy?

Pueden ser las de “súper-héroe” o quizás, las de la #debilidad...
“Me alegro de ser débil, de ser insultado y perseguido, y de tener necesidades y dificultades por ser fiel a Cristo. Pues lo que me hace fuerte es reconocer que soy débil.”
2ª Corintios 12:10
Alguien que lea este versículo y no viva #dependiendo de la Misericordia de Dios, evidentemente, pensará que ¡estamos locos los que cada mañana nos calzamos las zapatillas de la #dependencia! y no las de: ¡puedo con todo!
¡No se puede con todo!, y más si hay que aguantar el “pulso” durante mucho tiempo: una enfermedad de largo recorrido, un desempleo prolongado, la falta de afecto y apoyo de tu pareja, la rebeldía de tus hijos, las dificultades económicas, la ausencia de seres queridos... y mil y una situaciones que nos superan y es entonces cuando entendemos algo y -algo y claro-, y es que: 
¡NO PODEMOS CON TODO!
Por eso, aunque resulte paradójico, es en estas dificultades que nos hacen débiles, cuando podemos #resurgir y nos convertimos en #FUERTES, pero solo se dará esta transformación si nos #abandonamos, somos #FIELES, y:
Miramos al cielo...