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Hechos de Jesús: FINAL

Además de todas las señales y "prodigios" que Jesús hizo con las personas, también llevó a cabo otros hechos sobrenaturales, como transformar el agua en vino, calmar tormentas, caminar sobre el mar, secar al instante una higuera, alimentar a multitudes con muy poca comida... etc

"Los hombres, maravillados, decían: —¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar lo obedecen?"

Mateo 8:27

Jesús no solo enseñó sanando, también dominando la naturaleza, y es que los hechos de Jesús, ¡son la prueba más concluyente de Sus enseñanzas!

Tampoco, quiero acabar este apartado de "LOS HECHOS DE JESÚS" sin comentar que aunque a nosotros no nos parezca -tan raro-, para la época si lo era, esos "acercamientos", a personas que para esos tiempos, se salía de lo establecido y NATURAL; compartir la mesa, con publicanos y pecadores, entablar conversaciones con mujeres (el colmo fue con la "samaritana", coger a los niños en brazos y ponerles de ejemplo... ¡en fin! ser "ciudadano de segunda o tercera", y que Jesús compartiera tiempo y mesa con ell@s, también fueron HECHOS SOBRENATURALES y con una grandísima enseñanza.

Pero sin duda, el broche de oro, de generosidad y misericordia de Jesús, fue LA CRUZ.

Los Exorcismos de Jesús

"Y si yo echo fuera a los demonios con el poder de Dios, eso demuestra que el reino de Dios ya está aquí."

Lucas 11:20

Dentro de los "Milagros o señales", que hizo Jesús, encontramos los exorcismos, y desde luego, según, son narrados en los evangelios, tenían muy poco de "peliculeros" como en la actualidad, nos los imaginamos...

En los tiempos de Jesús, las personas "poseídas", eran consideradas enfermas mentales, y como enfermos, se consideraba, que la raíz de ese mal era el pecado, (suyo o de sus padres). Vivían apartados de la sociedad, y para Jesús, no había diferencia entre la necesidad de sanar a un cojo o sacar un espíritu inmundo de una persona, y como el resto de las sanidades que llevaba a cabo, lo hacía de manera sencilla, sin parafernalias o instrumentos raros.

Si Jesús vino a instaurar el Reino de Dios en este mundo, no nos puede extrañar que exista el anti-reino, con valores contrarios a los del REINO de Dios, y que el demonio, quiera poseer a las personas, para alejarlos de Dios y Su Reino.

Cuando ideas contrarias a los valores del Reino de Dios, empiezan a anidar en la cabeza, y nos hacen llevar a cabo comportamientos en contra de la voluntad de Dios, es cuando el demonio, empieza a ganar la partida...

"Si Dios es por nosotros: ¿quién contra nosotros?" Romanos 8:31

Los que tenemos el Espíritu Santo obrando en nosotros, ¡No debemos temer la influencia de los malos espíritus! Si esperamos y cumplimos la voluntad de Dios, no dejaremos resquicio al "maligno", para que anide en nuestra vida.





Jesús: ¡el SANADOR! II parte

Encontramos en los evangelios más de 22 sanaciones milagrosas, llevadas a cabo por Jesús, desde devolver la vista a ciegos, la movilidad a paralíticos, la voz a mudos, curación de leprosos, y exorcismos, (de los que nos ocuparemos mañana más detalladamente), además de resucitar a algún muerto...

Siempre nos llama más la atención este tipo de sanidades físicas, que las espirituales, pero: ¿no es un milagro ESPECTACULAR, que los discípulos lo dejaran TODO y se dedicasen a seguir a Jesús durante el tiempo que duró Su ministerio?

"Pasando Jesús junto al Mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, que echaban la red en el mar, porque eran pescadores. Y les dijo:

—Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.

a a un enfermo: ¿quién peco?Ellos entonces, dejando al instante las redes, lo siguieron."

Mateo 4:19-20

En el tiempo de Jesús, se asociaban las enfermedades a la impureza, ¡al pecado!, recordarás que a veces preguntaron a Jesús cuando se encontraban con un enfermo: ¿quién pecó: él, o sus padres? y Jesús vino a cambiar esos conceptos de "castigo", y a implantar un nuevo orden, en el que la PERSONA, era el centro, y Él, en vez de alejarse de la enfermedad, TOCABA, HABLABA y SANABA.


Jesús: ¡el SANADOR! I parte

 Jesús vino a este mundo a sanar.

A algunas personas, las sanó fisicamente por medio de milagros, y  también, las sanó espiritualmente:

"Jesús los oyó y les contestó: —Los que necesitan al médico son los enfermos, no los sanos. Y yo vine a invitar a los pecadores para que regresen a Dios, no a los que se creen buenos"

Marcos 2:17

En el tiempo que Jesús vino a esta tierra, no existía un sistema sanitario cómo el que conocemos ahora; las personas, morían jóvenes, ya que la medicina era inexistente, precaria, a base de ungüentos, aceites y poco más. 

Cosas tan sencillas en la actualidad como mejorar la miopía con unas lentes,  en el primer siglo: ¡no tenía solución!, y los que se dedicaban a curar, lo hacían con pocos medios y escaso éxito, además, cobraban a los que requerían sus servicios. 

La gente se admiraba cuándo vino Jesús, y sanaba con solo tocar, a veces, incluso, ¡SOLO con Sus palabras! y otras veces -a distancia- o con cosas tan sencillas como barro y saliva, en el caso del ciego de nacimiento y siempre, de manera totalmente gratuita. 

Jesús no pretendía que creyesen en Él por Sus milagros, pero evidentemente, fue la manera de que algunos se acercasen a él y tuvieran ocasión de escuchar Sus enseñanzas, y llegar a ser salvos.

Milagros/ señales del Reino de Dios.

Cuando hablamos de los Milagros de Jesús, siempre pensamos en actos SOBRENATURALES, y ¡así era! (ya que devolver la vista a un ciego de nacimiento, sacar demonios, resucitar muertos, o convertir el agua en vino, efectivamente, no es algo "habitual"...), pero vamos a intentar ver estos MILAGROS, de una forma diferente: vamos a verlos cómo lo que SIGNIFICABAN, más que quedarnos en el "prodigio sobrenatural" 

Jesús nunca hizo milagros para beneficiarse a sí mismo, ni tampoco sanó a TODOS los enfermos que encontró en Su camino, Sus milagros eran "destellos" de esperanza: la PUERTA para entrar en el Reino de Dios, -que ya estaba en medio de Su pueblo-.

La palabra "MILAGRO", como tal, no aparece en los evangelios, se habla más de SEÑAL, (algo, que apunta hacia algo) y estas "señales" apuntaban hacia Cristo y hacia el Reino. 

Jesús era humilde, y no se daba a Sí mismo la gloria cuando hacía milagros, por ejemplo, cuando sanó a un leproso en Lucas 17:19, le hace co-laborador y partícipe de su sanación cuándo le dijo:

—"Levántate, vete; tu fe te ha salvado."

¡Es la CONFIANZA en Dios, lo que salva/ sana! y, ¡Dios, puede hacer MILAGROS en Su voluntad!, pero es necesario que pongamos TODA nuestra fe para que se cumplan... Te sugiero que medites en esto durante el finde, nuestra parte en el "milagro"...



¿Seguro que necesitamos MILAGROS?

A menudo nos quejamos de que Dios no hace en la actualidad, tantos MILAGROS como nos gustaría... y es que, yo misma me he sorprendido pidiendo a Dios que haga un milagro en la vida de una persona joven con dos niños pequeños que está enferma, y me escucho, dando razones a Dios de por qué debe hacer este milagro, y entre otras, -le digo-: que si lo hace, muchos que no creen aún en Él, verán Su gloria y ¡le seguirán...! pero inmediatamente, vienen a mi mente otros "prodigios y milagros" que Jesús hizo cuando estuvo entre nosotros y no sirvieron para que los que los presenciaron, se rindieran a él, y le reconocieran como Dios:
"¿Cómo es que Jesús sabe tanto y puede hacer estos milagros?» Pero ninguno de los que estaban allí quiso aceptar las enseñanzas de Jesús. Entonces él dijo: 
«A un profeta se le respeta en todas partes, menos en su propio pueblo y en su propia familia.»Y como la gente no creía en él, Jesús no hizo muchos milagros en aquel lugar."
Mateo 13: 56-58
También sabemos que Dios hizo multitud de milagros con Su pueblo cuando les sacó de la esclavitud en Egipto y les condujo a la Tierra Prometida, pero ni aun así, dejaban de quejarse, e incluso de adorar a ídolos cuando no se cumplían sus expectativas:
"Luego Dios le dijo a Moisés:

—Dile al pueblo que mañana comerán carne, pero primero deben purificarse. Diles que ya escuché su llanto y sus quejas, y que andan diciendo: “¡Queremos comer carne! ¡Estábamos mejor en Egipto!”
»Yo les voy a dar carne.  Y no sólo un día, ni dos, ni cinco, ni diez, ni veinte.  Voy a darles carne todo un mes hasta que se cansen de comerla..."
Números 11:18-20 
¿Por qué ahora iba a ser diferente? Tal vez tenemos que empezar a orar de otra manera, sin enumerar los beneficios que -Él obtendría- si hiciera lo que le pedimos... Dios sabe los desenlaces, y es Poderoso para cambiar la situación, -si es Su voluntad-, y si con ello, consigue los propósitos que tiene para cada uno de Sus hijos.

Orar con sabiduría, con discernimiento, con fe y no solo con "buena voluntad", se hace imprescindible cuando nos acercamos a Dios, y hemos hablado en otras ocasiones de esos "silencios" de Dios, cuando le clamamos en desesperación y no escuchamos Su voz, ni sentimos que está atento a "nuestras prisas"... tal vez deberíamos ser nosotros los que deberíamos estar en silencio en Su presencia, y a lo mejor, -hablar y hablar, pedir y pedir, sin parar,- no nos deja escuchar Su voz, y tantas prisas por que se resuelvan nuestros problemas, nos están impidiendo ver con claridad Su voluntad...

Nuestras oraciones al Señor deben acompañarse de calma, respeto, y de conocimiento de quién es Dios, Su naturaleza, Su Ley, Su voluntad, pero también saber que contamos con Su GRACIA, -esa misericordia inmerecida- que nos regala a pesar de nosotros mismos.