Mostrando entradas con la etiqueta ayuda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ayuda. Mostrar todas las entradas

El buen Samaritano 2.024 ¿existe?

La primera vez que leí estos versículos hace muchos años, sentí que mi corazón se rompía...

"Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver,  sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados. "

Santiago 5:19-20

Y es que muchas veces, el Espíritu Santo me ha llamado la atención y he podido contactar con  hermanos de la iglesia, que con o sin un motivo justificado, desaparecen de la comunidad...

¡Hoy ha vuelto a ocurrir!, y siento de corazón que en la mayoría de las iglesias, no haya un ministerio con personas a los que les duela el corazón cuando parte del "cuerpo" desaparece...

He hablado más de una vez de este tema con líderes, pastores y consejeros y todos coincidimos en que si el amor que nos tenemos unos a otros fuera más auténtico, y sobre todo procediera del Señor, no ocurrirían tantas "deserciones" y si se dieran, algún "buen Samaritano" iría en su ayuda...

Todos debemos ser responsables de nosotros mismos, pero también, deberíamos estar pendientes de nuestr@ herman@, que deja de reunirse. 

Viene a mi cabeza Génesis 8:9

"Y el Señor dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?"  

Génesis 4:9

No, no me he vuelto loca, sé que el caso de Caín y Abel son "palabras mayores", pero salvando las distancias, creo que deberíamos entender que el Señor, tiene mucho interés en que sepamos -dónde-, y en qué andan nuestr@s herman@s "desaparecid@s"


La persona con la que hablé esta mañana, formaba parte de un grupo de hogar, daba clase a los niños, formaba parte del equipo de bienvenida, y era parte activa del grupo de oración. Hace meses que no va a la iglesia y las razones que me daba, son más que justificadas... 

¡Entiendo su dolor, su pena y frustración! aunque nuestro mal comportamiento con esa persona, no debería impedir que pueda reunirse en otro lugar, y ponga a disposición de otra iglesia, y para la gloria de Dios sus muchísimos talentos.

¿Aprenderemos en algún momento a querer bien a nuestros hermanos?, a cumplir eso de:

 QUERER AL PRÓJIMO COMO A NOSOTR@S MISM@S

Oro por esta persona y por muchas más que en este 2.024 "han desaparecido" de nuestras congregaciones, y le pido al Señor, que cambie corazones de piedra, por corazones de carne a Sus hijos...

Nuestra ayuda a los demás:¡ agrada a Dios!


Como cristianos, a la hora de ayudar, nos definen dos cosas muy importantes que en pocas palabras están reflejadas en el versículo de hoy: 

-Ayudar a los demás y 
-Hacer el bien, porque agrada a Dios.

Es imposible decir que amamos a Dios, (a quién no vemos) si no queremos al que tenemos a nuestro lado y, ¡nos necesita! (1.ª Juan 4.20) y eso es lo que debe distinguirnos como hijos de Dios.

El cristiano no solo puede o debe formar parte de las ayudas humanitarias en ONG´s, (muchas personas no son cristianas y también participan en estas labores),  debemos llevarlas a cabo porque esto AGRADA a Dios.

¡No nos cansemos de hacer el bien!

Que tengáis un buen día.




¿Qué ves cuando miras...?

"...Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recogisteis;

estuve desnudo, y no  me cubristeis; enfermo, y no me visitasteis; en la cárcel, y no vinisteis a verme."
Mateo 25: 42-43
Este pasaje del Evangelio es muy conocido por los que somos cristianos, pero me temo que no somos muy conscientes de lo que nos dice, o al menos, no creemos que esto tenga que ver con nosotros... y es que, me han llegado algunos comentarios muy interesantes sobre el devocional del lunes pasado sobre las "ausencias de los "amigos"  -en nuestros peores momentos- y creo, que los dos versículos de hoy, nos hacen posicionarnos mejor aún en esa realidad, y es que la clave está, en ver a Jesús cuando hacemos algo por los demás.
Si fuera Jesús, en carne y hueso el que está pasando por un mal momento, ¿acudiríamos a verle? SI  viéramos al hijo de Dios pasar hambre: ¿le invitaríamos a comer? pues si la respuesta es un si, estamos llamados a hacer lo mismo ¡con los demás!
¿Seríamos capaces de poner excusas a Jesús, tipo:
-Perdona que no he ido a verte, porque ¡tengo un lío en la oficina!-... O, -no he podido visitarte porque estaba medio regular de salud-, o, -es que, tenía que acompañar a mis padres a unas gestiones-, o, -me pillas en plena mudanza...- y: ¡mira que lo siento, pero me es imposible...! Pues estas excusas y algunas otras, son las que habitualmente usamos para -no estar -cuando hacemos falta...
Otra cosa que no podemos obviar es que el ministerio de la "visitación", ¡nos corresponde a todos! y cuando lo llevamos a cabo, no debemos olvidar que lo hacemos no solo para ayudar al que lo necesita, lo hacemos cumpliendo el propósito para el que fuimos creados: ¡-darle la gloria a Dios- con todo lo que hacemos!, así que, si no estamos cumpliendo con esto, le estamos quitando la adoración al Señor...
Nos levantamos cada día mirando al cielo, y nuestro anhelo es que todo lo que hagamos, ¡sea para Su gloria!

¿A quién acudimos en las dificultades?


¿Qué hacemos cuando nos pillamos un dedo? 

Además de apartar la mano, solemos gritar y nos agarramos el dedo herido...

Pues está ilustración nos va a ser muy útil cuando pasemos por diversas dificultades.

Cuando nos pillamos un dedo, suele cogernos por sorpresa (igual nos ocurre cuando nos pasan cosas más graves: el diagnóstico de una enfermedad, una mala noticia, un despido laboral ...), y nuestra primera reacción es lamentarnos, llorar, etc y buscamos el consuelo y la protección de “alguien” que nos comprenda y nos ampare... y es en esta búsqueda de -consuelo- que el cristiano, ¡debe marcar la diferencia!

¿A quién acudimos cuando estamos en medio de una prueba?

Habitualmente, cuando estamos enfermos, esperamos que el médico resuelva con su “sabiduría humana” nuestro problema; esperamos resultados de análisis y diversas pruebas para que nos den el diagnóstico, y nos apliquen el tratamiento adecuado, y sin duda, Dios, utiliza la inteligencia humana (que para eso nos la ha dado), para curarnos, pero no debemos olvidar que el Señor es SOBERANO, y puede intervenir en todas las situaciones, -incluso- en aquellas que como humanos, no podemos controlar.

Todas las pruebas por las que pasamos tienen un propósito que muchas veces, no entendemos de inmediato, pero a lo mejor, tenemos que perder menos tiempo y energía en entenderlas y dedicarnos a la oración y sobre todo a la #adoración, dejando la carga a los pies del Señor y sea él, quien controle la situación, y nosotros mientras el Señor resuelve:

¡Miramos al cielo!