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No pierdas la esperanza: ¡confía!

Cuando llevas casi toda tu vida perteneciendo a una iglesia (una familia), tienes muy claro lo que esto significa. Y es que la iglesia, para los seguidores de Cristo, es nuestra casa: el lugar dónde nos sentimos seguros y amados, donde crecemos, nos escuchan, cuidan, animan, y siempre, somos bienvenidos, pero sobre todo la iglesia, es el lugar donde podemos desarrollar nuestros dones y talentos, servir, y cumplir de muy buena gana eso de: "amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo..." (Mateo 22:37-39).

He vivido sin esa sensación de pertenencia a una iglesia/familia durante muchos meses, y no ha sido por no asistir los domingos a un lugar dónde personas se reunían en nombre de Dios, se cantaba, predicaba, había oración, se compartía el pan y el vino... es decir, que se llevaba a cabo el orden de un culto más o menos habitual, pero todo esto, no significa necesariamente formar parte de la familia de la iglesia, eso son solo "formas", y yo me refiero al FONDO de la cuestión.

Me encanta la comparación de la iglesia en la que Cristo, es la cabeza, y los creyentes, somos "el cuerpo", porque tanto en las buenas como en las malas, cuando nuestro cuerpo sufre (o tiene algo que celebrar...), ¡cabeza, cuerpo y extremidades, van a una! por eso para mi ha sido terrible, no sentirme durante tanto tiempo, parte de "ese cuerpo santo"... pero Dios, tenía cosas que enseñarme, y sobre todo, tenía  reservado para mi "un cuerpo" que me esperaba en CASA...

¡No quiero culpar a nadie!, ni siquiera me culpo a mi misma por no encajar, por no servir, crecer, amar, escuchar, o cuidar a la comunidad... pero doy gracias a Dios, por  Su paciencia y GUÍA este proceso con final feliz.

¡El Señor, NUNCA deja a los suyos, aunque el camino a veces, nos parezca largo, agotador y oscuro... pero la clave está en CONFIAR, porque Dios, siempre tiene PLANES para nosotros; ¡para cada uno de Sus hijos!, y a veces el proceso es difícil, y toca tener paciencia y aprender de los errores o las circunstancias...

Un versículo que me hizo "resistir y aprender supervivencia", durante este largo tiempo de sequía familiar está en Oseas 2:14

"Pero he aquí, que Yo la atraeré y LA LLEVARÉ AL DESIERTO

HABLARÉ A SU CORAZÓN"

¡Hice absolutamente mío este versículo! y escuche la voz del Señor con claridad en momentos difíciles, dándome aliento, y también me proporcionó algún que otro "oasis" en medio del "desierto".

Esta etapa difícil, ¡ha terminado!

La bondad, y misericordia de Dios, me ha llevado de nuevo a una FAMILIA; una iglesia en la que "unos se preocupan por otros estimulándose al amor y a hacer lo bueno..." Hebreos 10:24 

Estoy, tremendamente AGRADECIDA al Señor, por Su cuidado, guía y Su provisión de mi nueva familia. 

Siempre siempre, el Señor supera mis expectativas... 



Muerte 2: Acompañar

Supongo que no soy la única que ante la presencia de la muerte, no encuentro palabras capaces de consolar o aliviar, y hasta me atrevo a decir: palabras coherentes, cuando estamos viendo irse a la persona querida o cuando intentamos empatizar con los familiares que acaban de despedirse y están rotos de dolor por la ausencia definitiva del ser al que aman.

Otra vez, se pasea el "miedo" por la habitación, por nuestra cabeza, y la falta de recursos para decir algo que pueda aliviarles, y esto, hace que nos sintamos acobardados o metamos la pata diciendo algo, en muchas ocasiones poco conveniente:

-Bueno, ya ha descansado y ahora toca descansar también, o 

-¡Pasará!... ¡ya lo verás! o 

-¡Hay que seguir adelante...

Úfff... ¡Qué complicado...!

Pero me salgo de este jardín (al que pretendo volver más adelante), e ir un poquito más atrás.

Imagino que más de una persona que está leyendo esto, ha pasado por el acompañamiento a un enfermo que está próximo a morir... ¡Esta es otra asignatura pendiente para muchos!

¿Cómo acompañar bien en estos momentos?

La experiencia en primera persona, y tras la lectura de profesionales que han escrito dando pautas al respecto para estas circunstancias, lo más indicado es que cuándo los sanitarios comunican que no queda mucho, toca ser valiente y dar prioridad al enfermo, y se trata de no gastar energía en rebelarse contra la situación, (que se ha vuelto irreversible), y utilizar esta energía en pasar todo el tiempo posible al lado del que sufre, que probablemente, tenga dolor (físico y emocional), o miedo ante lo inminente de su marcha, y darle tranquilidad para que no se sienta sola, y sí muy querida, acompañada y escuchada.

No es lo mismo ser creyente/sapiente de que te espera "algo" tras la muerte del cuerpo, que pensar que tras el último aliento, no hay nada...Tampoco es lo mismo ser acompañante cuando hay una esperanza en que tras la partida de la persona que se marcha hay más vida, que pensar que con su marcha todo termina para siempre... esto: ¡es desolador y desesperante!, por eso, el papel del acompañante es MUY IMPORTANTE ya que su cometido no solo consiste en estar, también, es el momento clave para ayudar a la persona a ponerse a bien con Dios y con sus familiares y amigos antes de partir

"El Señor es refugio de los oprimidos; es su baluarte en momentos de angustia."

Salmos 9:9

En el próximo post avanzamos un poquito más en esto.

(Inspirado por mi maestro y amigo Mariano Blázquez Burgo)

 continuará...

La muerte: base del miedo 1ª parte




Firmes...

-¡Mantenerse!- 

Siempre hemos escuchado que es lo más DIFÍCIL... Cuándo pierdes peso, cuando eres un artista reconocido, o en un matrimonio:

 ¡Qué difícil es mantenerse!

Y es que la constancia en el ser humano, no es fácil de mantener por nuestra naturaleza: nos cansamos, buscamos lo cómodo lo que no requiere esfuerzo a diario. 
¿Cómo conseguir entonces mantenernos firmes en creer y ser fiel a nuestra fe y condición de seguidores de Cristo? ¡Volvemos a lo mismo de siempre!, (si es que el cristianismo, es muy sencillo, pero nosotros lo complicamos dando vueltas a las cosas, para salirnos con la nuestra y querer hacer nuestra voluntad...);  debemos reconocer cada día al Señor como el CENTRO de nuestra vida, hacer Su voluntad en vez de la nuestra, mantener una relación muy estrecha con Él y estar muy atentos a la dirección del Espíritu Santo.
¡No estamos solos! Tenemos ayuda idónea: La Palabra de Dios y Su Espíritu.

Ten un buen día.



Coherencia...

Estos versículos, pueden parecer ¡IMPOSIBLES! de llevar a cabo... y sin ninguna duda, ¡LO SON! si lo miramos desde el punto de vista de aquel que no ha creído en Dios.

Es ¡imposible! en nuestras fuerzas humanas, -RENUNCIAR- a las cosas tan apetecibles que nos ofrece este mundo y responder con generosidad y "devolver" a Dios, lo que Él ha hecho por nosotros (crearnos, salvarnos, perdonarnos...)
¿Entonces?

Es cuestión de fe y coherencia si hemos creído. 

En primer lugar, y aunque lo decimos muchas veces: ¡NO ESTAMOS SOLOS EN ESTO! Cuándo creemos en Dios, el Espíritu Santo nos AYUDA en nuestro día a día y hace notorio el cambio que se produce en nosotros. Esta ayuda es ¡FUNDAMENTAL! humanamente, no podríamos emprender una vida de renuncia y bondad.

En segundo lugar, y si hemos creído en Dios y Su obra de salvación para nosotros; debemos ser coherentes y llevar una vida de EQUILIBRIO delante de Dios.

Si conoces a Dios, ¡eres afortunado! tienes ante ti una vida plena y en equilibrio (si dejas al Espíritu Santo que te ayude), y si todavía no crees... ¡hoy es el primer día del resto de tu vida! ¡TODO, puede cambiar! 

Qué tengas un buen día.



Erik SATIE - Gymnopedies

A la sombra, al abrigo...


Cuando leemos el versículo de hoy, es inevitable recordar el refrán: 

-"Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija..." 

Y es que muchos refranes y dichos populares, tienen su base en la Biblia, que es fuente de sabiduría y prácticas saludables para el ser humano.

Encontramos en el versículo uno de los nombres de Dios: -Altísimo- y también uno de Sus muchos atributos: -Omnipotente-. El nombre para el pueblo hebreo, era muy importante ya que definía la naturaleza del que lo llevaba; por eso, que podamos vivir -a la sombra- de Dios, que Él sea nuestro -abrigo- nos proporciona: resguardo, seguridad, confort, protección...
No existe un "lugar" mejor dónde podamos estar.

Te animo a descansar bajo su sombra cuando apriete el calor, y a que Él sea tu abrigo cuando llegue el mal tiempo...

Que tengas un buen día.

Invocar el nombre de Dios...




-11 palabras.

-46 letras.

-10 espacios...

Sencillo, aunque nada simple...

El versículo de hoy contiene el mensaje central de la ESCRITURA: solo la GRACIA de Dios, solo la FE en el Señor, en Su obra trae salvación al ser humano.

Invocar Su nombre, reconocerle, aceptarle en nuestra vida, es lo único que puede librarnos de una vida en esta tierra a -la intemperie- y aceptar el resguardo de una vida eterna a Su lado en el cielo.



¿Simple? ¡NO! Nada simple... 

¿Te atreves?


Ten un buen día.


Salto...


Vivimos en una época, -sobre todo en occidente-, dónde buscamos la seguridad y tener todo bajo control.

La fe, es un término que no es muy "popular", ya que es dar -"un salto al vacío" y da miedo... confiar en lo que no vemos, y dar crédito a lo "espiritual", cuesta...

También el término fe, suena a "religión" y en nuestro siglo XXI, tampoco es una palabra  que guste... pero la FE, ¡transciende a cualquier religión!; Jesús, vino a traer el Reino de Dios a la tierra, ¡a cambiar los valores de este mundo!, así que no confundamos el verdadero mensaje al que estamos invitados a creer, y 
¡A VIVIR!
Te animamos a que ¡te atrevas!: a creer que Dios existe, a aceptar el regalo de la salvación por medio del sacrificio de Cristo, porque trae MUCHAS muchas recompensas... ¡es una promesa!

¿Te atreves a saltar?


Qué tengas un buen día.


abril 2016

El "-qué dirán...-"

La típica pregunta cuándo comento que "soy protestante", es:

-entonces: ¿no crees en la virgen? 

y tengo que confesar que mi reacción ha ido evolucionando con el tiempo... Al principio, me ponía como una loca a argumentar "teológicamente" sobre la virgen. Más adelante, lo que sentía era pena, porque lo que más se conocía de nosotros era esa -falta de veneración por María-, en vez de las "Solas", de la Reforma Protestante, pero en la actualidad, ¡-hasta me hace gracia la pregunta-!, y me parece una manera tan buena cómo otra cualquiera, para hablar de mi fe.

La verdad, es que me gustaría que se nos conociera por lo que creemos más que por lo que "no creemos", pero cuando nos pregunten por cualquier cosa referida a nuestra fe, tendremos una preciosa oportunidad de explicar que nosotros no creemos en una "religión", sino en una forma de vida.

Los principios y valores de los protestantes o evangélicos, se basan en las enseñanzas bíblicas, pero sobre todo, son visibles en nuestra manera de vivirlos, y aunque desde fuera puede parecer, -y así nos lo manifiestan los que no creen todavía-, es que nos movemos en una "estricta" serie de prohibiciones; -en limitaciones- en lo que se refiere a lo "más divertido" de esta vida...

Podemos dar una imagen de aburridos, recatados, o incluso de anticuados, porque no vivimos -"peligrosamente"-; no consumimos drogas, ni somos promiscuos sexualmente. No vamos mintiendo ni robando, y se nos pasa la vida "mirando al cielo" y con los pies a dos cuartas del suelo... pero el creer es una decisión tan respetable como la contraria, por lo que no debemos "achicarnos", ante esas opiniones y vivir con coherencia nuestra fe, como lo hace el que no cree, y decide vivir "al filo de la navaja..."

Vivir conforme a los Valores del Reino de Dios, ¡es un privilegio! y si a veces te has sentido "rarito" por las opiniones de los que no piensan como tú, te animo a que vivas sin complejos y en libertad, buscando, -no la aprobación de los demás en tus comportamientos-, sino viviendo en plenitud tu fe.

Miramos al cielo, sin complejos...


El inmenso poder de Dios

“También pido en oración que entendáis la increíble grandeza del poder de Dios para nosotros, los que creemos en él. Es el mismo gran poder que levantó a Cristo de los muertos"

Efesios 1:19-20

Ayer, recordamos la resurrección de Jesús, y pocas cosas hay tan milagrosas como devolver la vida a un muerto... así que si crees en el poder de Dios, no te quepa duda, que "eso" que te está quitando el sueño, tiene solución si lo dejas de verdad en Sus manos...

Entender, y más aun, creer esa grandeza de Dios, ¡ese Poder capaz de levantar a Jesús de la tumba!, no es fácil... necesitamos fe, y confianza en que nuestro Señor puede liberarte "de la prisión" en la que te encuentres, ya sea por tu pasado, o por lo que te está tocando vivir ahora, e incluso el temor a lo que te pueda llegar a pasar...

¡No debemos consentirnos a nosotros mismos vivir con miedo, ni preocuparnos tanto! Si cada día al levantarnos fuéramos conscientes del Poder de Dios a nuestro favor, si rememorásemos todo lo que ya ha hecho, viviríamos de otra manera... Si creemos en la resurrección de Jesús, tenemos que creer también en el poder de Dios, para nuestra vida.

Insistir, no darnos por vencidos cuando necesitamos que el Señor acuda en nuestra ayuda, es la clave para conseguir ver la gloria de Dios obrando en nuestra vida.

Miramos al cielo con confianza en Su poder...




La Soberanía de Dios.

"La fe, no hace las cosas fáciles, las hace posibles..."
Hemos hablado en otros devocionales sobre la fe, y será un tema recurrente, ya que hay mucho, mucho sobre lo que podemos reflexionar en este tema, pero sobre todo, debemos crecer en ella...

Y es que, cómo dice -la cita con la que empezamos-, los que tenemos fe, no conseguimos que nuestros problemas se solucionen fácilmente o por "arte de magia"... pero lo que sabemos si confiamos en la SOBERANÍA de Dios, es que pase lo que pase, acabará bien...

La fe,  ESTÁ BASADA en nuestra CONFIANZA en Dios, y no en nuestras fuerzas, el azar, las casualidades, los médicos, la buena suerte, el destino... etc.

A veces, los que no tienen el "privilegio" de tener fe, se extrañan cuando los creyentes, afirman su confianza en Dios en los momentos más difíciles, porque justo en esas circunstancias, dejamos que sea Él, quién resuelva la situación, pero a los que creemos, se nos hace más extraño confiar en -un golpe de buena suerte- que solucione el problema, o depositar en las manos de otro ser humano la resolución de un conflicto, enfermedad... etc, que confiar en la Voluntad de Dios.

Somos seres limitados, y muchas cosas y circunstancias de esta vida, se nos escapan a nuestro  control, -por muy preparados que estemos-,  y por muchos conocimientos y capacidades que tengamos, por eso entendemos, que confiar -por ejemplo-, ciegamente en un médico cuando estamos enfermos, (aunque sea una eminencia), no nos asegura al cien por cien la sanación, ya que es humano y no puede con todo...

Podemos responder con la misma cara de perplejidad con la que nos miran cuando hablamos de nuestra confianza en Dios, a los que confían en "la suerte", ya que la diferencia radica en que "la suerte", es caprichosa e impredecible, pero nuestro Dios es SOBERANO, y tiene el control absoluto de todas las situaciones, y los que piensan que ciertos acontecimientos son "casualidad", nosotros creemos que la voluntad de Dios no deja que nada pase sin que Él lo permita.

La tranquilidad y paz que tenemos cuando ponemos nuestra vida ante Dios, hace que vivamos CONFIADOS, no dependiendo de la buena o mala suerte, sino del AMOR de Dios por Sus hijos.

Miramos al cielo confiados en la SOBERANÍA de Dios.


Batallas...

¿En que batalla estás...?

¡Siempre, estamos batallando!; ¡Siempre! A veces con alguien, y SIEMPRE con nosotros mismos... Cuándo no es con la salud, es con los miedos, o la tristeza, o el peso corporal, o la soledad, o la insatisfacción, o...

¡Ha llegado la hora del reposo; de descansar! Pero: ¿cómo?, Tenemos tantas amenazas cada día a los que tenemos que enfrentarnos, que estamos acostumbrados a levantarnos, y ponernos una "armadura", protegernos con una "coraza", y tomar una "lanza", antes de salir de nuestro dormitorio, porque, -seguro-, nos espera un día duro...

¿Pero por qué no cambiamos tanta protección por ALGO mas -relajante-?

Los que creemos en Dios, deberíamos aprender a lidiar con las batallas de manera diferente... Disponemos de "armas", que nos protegen, y que en muchas ocasiones, no utilizamos, luchando en nuestras fuerzas, y ¡claro!, nos desgastamos como el resto de las personas que no conocen estos excelentes recursos.

Efésios 6: 16-18, nos habla de la "Armadura del Cristiano":
"Que vuestra confianza en Dios os proteja como un escudo, y apague las flechas encendidas que arroja el diablo. Que la salvación os proteja como un casco, y que os defienda la palabra de Dios, que es la espada del Espíritu Santo.No os olvidéis de orar. Y siempre que oréis a Dios, dejad que os dirija el Espíritu Santo..." 

¡Esta es la armadura que nos debemos poner cada día ante cualquier batalla que se nos presente!

Deberíamos CONFIAR, ORAR, y contar con la ayuda del ESPÍRITU SANTO en las grandes y en las pequeñas batallas!; solo así, podremos relajarnos: ¡descansar!, ante lo que nos espere cada día.

Miramos al cielo vestidos con la armadura de la fe.