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Dando vueltas sobre la oración...

Algunas veces he oído:

¡La oración tiene PODER!

Sé que es una manera de hablar, pero creo que puede llegar a confundirnos... 

Alguien podría interpretar que por nuestra iniciativa de orar, podríamos tener el "poder" de conseguir lo que queremos, e incluso, hacer cambiar de opinión a Dios sobre las circunstancias o peticiones que pongamos delante de Él ... y sinceramente, no creo que eso sea una buena interpretación.

Si Dios ya -ha decidido- sobre cualquier cosa que le pidamos, incluso antes de que las palabras salgan de nuestra boca, podríamos pensar que es una perdida de tiempo orar, pero la clave está que no oramos para "convencer a Dios", oramos para que Él prepare nuestras mentes y corazones para lo que en Su Santa Voluntad, tiene previsto que ocurra.

LA ORACIÓN, NO CAMBIA A DIOS

¡NOS CAMBIA A NOSOTROS!

Es por esto, que aunque a veces ocurra lo contrario de lo que hemos pedido a Dios, si hemos "orado bien", y con la convicción absoluta que Su voluntad siempre es agradable y perfecta, experimentaremos esa PAZ que sobrepasa todo entendimiento  (Filipenses 4:7) y entenderemos sin dudar, que Dios 

¡HA RESPONDIDO nuestras oraciones!

Así pues, ¡DIOS, ES EL QUE TIENE EL PODER!, 

y no la oración en sí misma.





El inmenso poder de Dios

“También pido en oración que entendáis la increíble grandeza del poder de Dios para nosotros, los que creemos en él. Es el mismo gran poder que levantó a Cristo de los muertos"

Efesios 1:19-20

Ayer, recordamos la resurrección de Jesús, y pocas cosas hay tan milagrosas como devolver la vida a un muerto... así que si crees en el poder de Dios, no te quepa duda, que "eso" que te está quitando el sueño, tiene solución si lo dejas de verdad en Sus manos...

Entender, y más aun, creer esa grandeza de Dios, ¡ese Poder capaz de levantar a Jesús de la tumba!, no es fácil... necesitamos fe, y confianza en que nuestro Señor puede liberarte "de la prisión" en la que te encuentres, ya sea por tu pasado, o por lo que te está tocando vivir ahora, e incluso el temor a lo que te pueda llegar a pasar...

¡No debemos consentirnos a nosotros mismos vivir con miedo, ni preocuparnos tanto! Si cada día al levantarnos fuéramos conscientes del Poder de Dios a nuestro favor, si rememorásemos todo lo que ya ha hecho, viviríamos de otra manera... Si creemos en la resurrección de Jesús, tenemos que creer también en el poder de Dios, para nuestra vida.

Insistir, no darnos por vencidos cuando necesitamos que el Señor acuda en nuestra ayuda, es la clave para conseguir ver la gloria de Dios obrando en nuestra vida.

Miramos al cielo con confianza en Su poder...