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Sobre amarse correctamente...

No es un mal día: 14 de febrero, -en el que "el amor está en el aire..."-, para hablar de un tema del que no solemos escuchar en nuestras iglesias...

A menudo, hemos  oído, que debemos amar al prójimo como a nosotro mismos, dando por hecho, que sabemos cómo amarnos correctamente, para así poder amar a los demás, pero:

¿Cómo te tratas? ¿te amas?

Si no sabemos cuidarnos bien; amarnos correctamente a nosotros mismos: ¿cómo podremos cumplir el mandamiento?

"Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina..." 1ª Timoteo 4:16

Más de una vez, hemos hablado de que estamos formados por varias partes: cuerpo, mente, alma y espíritu, (el alma y el espíritu están conectados, pero podrían ser separables según podríamos interpretar algunos textos bíblicos como (Hebreos 4:12). El alma es la esencia del ser humano, es lo que somos. El espíritu es el aspecto de la humanidad que conecta con Dios).

Teniendo claro las partes que componen nuestro ser, podremos ir parte a parte, tomando medidas para poder amarlas todas correctamente, y luego aplicar esto a la hora de amar a los demás.

CUERPO: Se hace imprescindible conocernos bien y ¡aceptarnos!; estar atentos a lo que nos sienta bien, o no: comidas, ejercicio, higiene, descanso... Observarnos, revisar nuestra dieta, hacer ejercicio, dormir bien, prevenir las enfermedades, y curarlo si enferma. (aquí, añade tu mismo una y mil formas más de querer nuestro cuerpo, y no DESCUIDARLO).

Nuestras relaciones, familiares, laborales, sociales, y nuestra relación con los que compartimos la misma fe, es otro marcador que puede  tomar el pulso del amor por nosotros mismos, ya que si nuestras relaciones con los demás son saludables, estaremos amándonos de forma correcta y no de manera tóxica. 

MENTE: No es algo que cuidemos especialmente a no ser que enfermemos... Damos por hecho muchas veces que la "mente se cuida sola", y no podemos hacer mucho por cambiar las cosas y pensamos: 

-Bueno, es que: ¡yo, soy así!: tengo "este" carácter, y he nacido con "este" temperamento, además, tengo estas manías, o un "pronto" muy fuerte...-

Nuestra mente es la -gran desconocida- incluso para los "expertos" (neurólogos, psicólogos, psiquiatras...), pero como parte fundamental de nuestro ser, deberíamos saber más sobre ella, explorar, no solo la parte consciente, también la inconsciente y nuestro subconsciente.

Gracias a la parte consciente de nuestra mente, desarrollamos la inteligencia y adquirimos los conocimientos. A través de nuestro subconsciente, accedemos a los recuerdos y emociones, y finalmente, lo inconsciente controla algunas cuestiones fisiológicas y los actos reflejos, además de archivar momentos, sentimientos y emociones pasadas que no hemos hecho conscientes.

¿Cómo cuidamos/amamos entonces nuestra mente? pues lo primero: ¡conociéndola!, (en sus tres partes: consciente, inconsciente y subconsciente), y ¡manteniendo todas sus partes lo más sanas y lo mejor nutridas posible!, manteniendo una "dieta mental saludable": , cuidando nuestros pensamientos, sentimientos, y emociones; revisando nuestras creencias, analizando nuestros fallos, y nuestras carencias (pocos tenemos una buena educación en inteligencia emocional...).

ESPÍRITU: Nuestro espíritu, es una parte PRIMORDIAL de nuestro ser, y para los creyentes, es esa parte -TAN ESPECIAL-, que se comunica con el Espíritu Santo.

"El hombre no sólo vivirá de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”

Mateo 4:4

Por tanto, el alimento espiritual más saludable es la Palabra de Dios. Si nos limitamos a alimentarnos solo con lo que escuchamos los domingos en nuestras iglesias, o maravillosas predicaciones en YouTube de grandes maestros, o cantando canciones que exaltan a Dios, estaremos alimentándonos de los que "otros" han cocinado, pero debemos plantearnos seriamente, el estudiar por nosotros mismos la Palabra de Dios, con la dirección del Espíritu Santo, y hacernos con buenas herramientas que nos ayuden a entender y a interpretar correctamente la Biblia.

ALMA: En la Biblia, el término alma y espíritu, se usan indistintamente en numerosas ocasiones. Hay diferentes puntos de vista teológicos al respecto en los que algunos, asocian el alma a la mente, la voluntad y las emociones,  aunque en términos bíblicos, el alma, puede definirse como: la fuerza vital de la persona: "eso", que por ejemplo, le permite existir en ese estado "peculiar" entre la muerte y la resurrección final, por lo tanto, tiene la cualidad de ser INMORTAL, ya que sobrevive a la muerte física, y finalmente, se reunirá con el cuerpo resucitado.

También hay algunos teólogos, asocian el alma a la conciencia, y según Jeremías 38:16, fue creada por Dios, y puede ser fuerte o débil: 2 Pedro 2:14; se puede salvar: Santiago 1:21 pero también se puede perder... Ezequiel 18:4

La recomendación Bíblica para cuidar nuestra alma es: 

¡OBEDECER A LA VERDAD!, con la ayuda del ESPÍRITU SANTO:

"Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro;"

1 Pedro 1:22

Una vez exploradas las diferentes partes de las que estamos compuestos, toca aplicarlo a uno mismo, y amar y cuidar cada una de ellas. 

Si buscamos en la Biblia -cómo se amaba Jesús-, no vamos a encontrar unos versículos específicos donde se nos narre su dinámica de cuidado diario personal, pero podemos ver detalles que nos dan una idea del trato de amor que Jesús tenía con Él mismo.

CUERPO:

-Practicaba de manera periódica el ayuno, que además de formar parte de su vida espiritual, sin duda, era beneficioso para su cuerpo físico. (Mateo 4:2). 

-La parte humana de Jesús, se cansaba y dormía, (era capaz de dormir profundamente incluso, en medio de una tormenta... Mateo 8:24).

-Comía y bebía vino, por esto, era criticado :

"Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: ``Mirad, un hombre glotón y bebedor de vino, amigo de recaudadores de impuestos y de pecadores. Pero la sabiduría se justifica por sus hechos." Mateo 11:19

-También bebía agua: En el pozo, le pidió de beber a la mujer Samaritana.

-Caminaba Jerusalén, Galilea, Samaria... y subia y bajaba montes, incluso: "andaba sobre el mar"...

-Le agradaba el perfume:

"Pero estando él en Betania, en casa de Simón el leproso, y sentado a la mesa, vino una mujer con un vaso de alabastro de perfume de nardo puro de mucho precio; y quebrando el vaso de alabastro, se lo derramó sobre su cabeza.Y hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de perfume?Porque podía haberse vendido por más de trescientos denarios, y haberse dado a los pobres. Y murmuraban contra ella. Pero Jesús dijo: Dejadla, ¿por qué la molestáis? Buena obra me ha hecho."

Marcos 3:3.6

-Le agradaba que lavasen sus pies, y los ungieran con perfume:

"Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies."

Lucas 7:45 y 47

-También eran saludables para él, sus relaciones sociales: con sus amigos,Marta, María y Lázaro de Betania. También, compartió con sus discípulos "favoritos" (Pedro, Santiago y Juan) , momentos muy especiales, como la Transfiguración. También, acompañó a Su madre María a las bodas de Caná, participa en todas las fiestas del pueblo Judío, y todos tenemos en nuestra memoria la imagen de Jesús, con un niño en brazos.

MENTE:

La mente de Cristo, es la mente de Dios mismo, y por lo tanto la parte humana y divina en Él, ¡son difíciles de separar!, y aunque Sus pensamientos, eran perfectos, y máxima Su sabiduría, ya que Él sabía del pasado, presente y futuro, mostraba emociones humanas como el amor,  la alegría, el enfado, incluso la ira,  la tristeza, o el temor ante Su muerte...

Su inteligencia, queda patente desde su adolescencia, cuando con doce años, conversa con los doctores de la Ley, (Lucas 2:41-51) y es capaz siempre de contestar a las preguntas capciosas de los Saduceos, los Fariseos, y los Escribas o cualquiera de Sus enemigos, e igualmente Sus preguntas siempre son ingeniosas y de gran profundidad... por lo que podemos deducir que cuidaba y dedicaba tiempo a Su preparación  en las Escrituras, era muy profunda respecto a los Profetas, los Salmos y la Ley (Lucas 24:44)

No encontramos mucho sobre su parte inconsciente y su subconsciente en el evangelio, pero Él, con Sus capacidades divinas, seguro hizo consciente, muchas de esas partes que nosotros como humanos, tenemos ocultas, o nos asusta y cuesta investigar...

ESPIRITU:

El Espíritu de Cristo, ¡es el mismísimo Espíritu Santo! Interviene desde Su concepción, y en ese mismo instante, ya le acompañará durante toda Su vida.

Jesús mismo, da fe de que Su Espíritu, es el Espíritu Santo:  

"El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos" 

Lucas 4:18

También, en Su Bautismo, y antes de empezar Su ministerio, es sellado por el Espíritu Santo, que le da el poder de resistir la tentación, y de hacer Milagros, además del discernimiento necesario para elegir a Sus discípulos, y la fuerza, templanza, consolación y valor para soportar Sus humillaciones, tortura y muerte.

La oración es el alimento básico para Su ESPÍRITU, y encontramos multitud de pasajes bíblicos en los que Jesús se aparta a orar; a conversar con Su Padre, de madrugada y en soledad: Marcos 1:35, también en público, en la Sinagoga: Marcos 1:39, y también ora con multitudes por los Alimentos Mateo 14:19,  incluso, antes de morir... Mateo 26:46

ALMA:
"Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo." Mateo 26:38

La fuerza vitral de Jesús, es apoyada en todo momento por el Espíritu Santo, con la que cuenta en todo momento, y es ese MARAVILLOSO RECURSO con el que nosotros también contamos para cuidar y amar nuestra alma de manera correcta.

Espero que este referente que es Cristo, para cada uno de nosotros, y que cómo hemos visto, se conocía a si mismo perfectamente y se amaba en gran manera, marque la diferencia a la hora de amarnos como Él se amó, y como nosotros deberíamos hacer.

San Valentín...

Aunque este sea un espacio “espiritual”, en el que nos pasamos el rato: “Mirando al cielo”, tenemos que reconocer que vivimos en la tierra... y esto, implica que días como hoy, nos sumergen en una atmósfera de 💕 “Love is in the air “ (el amor está en el aire...)

Y es que, esta semana, no podíamos salir a la calle sin ver corazones, flores, bombones, caramelos, ositos amorosos y tarjetas con mensajes de amor...



Si no formas parte de este grupo de “consumidores” de símbolos románticos":

¡eres rar@... !,

y si tú amad@ hoy, no te “sorprende” con alguna de estas cosas... empiezas a plantearte si tú relación de pareja está “haciendo aguas”... 


Desde aquí, quiero tranquilizarte, y es que el amor VERDADERO, poco o nada tiene que ver con el 14 de febrero, aunque, ¡no es un mal día para querernos!, como tampoco lo es el 17 de abril o el 25 de septiembre. 

¡Aprovechemos cada día del año para demostrar nuestro amor!

 y no solo, con detalles románticos, también con miradas, abrazos, complicidades, mensajes de aliento, apoyo y las mil cosas que podemos ofrecer a los que queremos.


Y no quiero terminar, -sin “romper una rosa” - (hoy, pega mas romper una rosa, que una lanza...) por los que hoy, 14 de febrero, -no tienen pareja- y se sienten “marcian@s”, entre tanto corazón... Sabed, que muchos ¡os queremos! y que en algunos países, hoy, no se celebra "el día de los enamorados", sino el día del amor y la amistad y, "Mirándo al cielo", es ¡DE ESE PAÍS! en el que padres, hijos, amig@s, herman@s, compañer@s de trabajo, se abrazan entre sí  y tienen detalles l@s un@s con l@s otr@s.


Si estás esperando el "versículo del día de San Valentín", me temo que te vas a decepcionar porque:

¡NO EXISTE!, 

pero que "nos amemos unos a otros", no es una opción para los discípulos de Jesús: 

ES UN MANDAMIENTO:
"Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros; como yo os he amado"
Juan 13:34
Y a los más "románticos", os recomiendo el libro de “Cantar de los Cantares”, para que lo disfrutéis el resto del año.

Que tengas un buen día.

                            

Cuidando...


“…¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano?
Génesis 4:9

Estas palabras tan ¿desfiantes?, fueron la respuesta de Caín a Dios, cuando le preguntó dónde estaba su hermano Abel. La historia, -la sabemos-, Caín en un arrebato de celos, rivalidad, y competitividad, dio muerte a su hermano, y la respuesta ante la pregunta del Señor, no podía ser más descarada…

A lo mejor nosotros no tenemos la soberbia ni -la cara dura de Caín-, pero si somos,-en muchas ocasiones- NEGLIGENTES, con el “cuidado” a nuestros hermanos… y es que más de una vez, hemos ignorado las “ausencias” de personas cercanas, y de alguna manera, ese comportamiento, dice mucho respecto a nuestro interés por los que nos rodean y a los que “se supone que queremos”.

Ser “guardianes” de nuestros hermanos,  no significa ser sus policías, ni sus guarda espaldas,  ni mucho menos, juzgar su manera de actuar; ser guardián de nuestro semejante es ocuparnos de su bienestar, de sus necesidades físicas, emocionales, o espirituales, y no es optativo; cuidarnos unos a otros en el ámbito de la iglesia,  e incluso, sentirnos responsables de su integración y  animándoles a poner en marcha sus dones y talentos, ya que es lo que Dios quiere para Sus hijos.

Piensa por un momento en esa familia de tu iglesia que hace tiempo que no ves, o ese joven que no sabes nada de él, o quizás esos ancianos que no se les hace tan fácil llegar a la iglesia, y traza “un plan” para que se sientan queridos, necesarios y añorados…

Miramos al cielo pidiendo ayuda para saber cuidar de nuestros semejantes.



Amor, pero del rosa...

"Mi amante es como una gacela veloz
    o un venado joven.
¡Mirad! Allí está, detrás del muro,
    asomándose por la ventana,
    mirando dentro de la habitación."
              Cantar de los Cantares 2:9              
Cuán hermosos son tus pies en las sandalias,
Oh hija de príncipe!
Los contornos de tus muslos son como joyas,
Obra de mano de excelente maestro. 

Tu ombligo como una taza redonda
Que no le falta bebida.
Tu vientre como montón de trigo
Cercado de lirios.
Cantar de los Cantares 7:1-2
Corazón, Transparente, El Amor
Hoy, 14 de febrero, no tengo más remedio que hablar de amor, pero amor de color rosa, del "bonito que le gusta a la gente"; ese amor que no lleva aparejado la palabra "sacrificio", ni "paciencia", ni "perdón", ni "soportar"; ese amor envuelto en papel de regalo, flores, bombones y perfume... ese amor que se celebra un día al año, y es que igual que el papel de regalo, las flores, los bombones y el perfume: -no dura mucho...-

Las películas se han encargado de grabar a fuego en nuestra mente el "amor romántico", la pasión por el ser amado, y lo bonito de vivir un amor perfecto, lleno de dulces palabras, caricias, besos y promesas, pero desafortunadamente, y por muy bien publicitado que esté, este tipo de amor, es efímero, y de alguna manera, un tanto engañoso, -sobre todo-, en la adolescencia y la juventud, edad en la que se busca con desesperación al príncipe azul, o la mujer de sus sueños, y más pronto que un perfume, desaparece la pasión y el romanticismo, cuando vemos que el ser humano, -hombre y mujer-, "hace aguas" y decepciona...  Justo, en ese momento, es cuándo se hace preciso, introducir en la relación amorosa esos términos tan "poco románticos" como el perdón, y la paciencia, que es lo único que permitirá pasar a la -"siguiente pantalla"- del juego del amor, y hace que pueda consolidarse la relación amorosa.

Pero, ¡venga!, hoy, vamos a dejarnos llevar por la corriente y vamos a soñar... no está mal, aunque no tengas 15 años, que sorprendas a tu pareja con algo dulce, y romántico y mañana: ¡será otro día!

Miramos al cielo, y ¡sonreímos!




Amor: sentimiento y acción.

Es maravilloso escuchar:
-Te quiero...

Pero no sirve de mucho, si eso, no se demuestra con acciones...
"Las palabras se las lleva el viento..."
Además:
-"Las cosas, no se dicen; ¡se hacen!, porque al hacerlas, se dicen solas..."
Nos gusta escuchar que nos quieren, pero más aun, nos gusta experimentar esas palabras por medio de actos que las confirmen, y no me refiero a GRANDES COSAS, me refiero a la suma de pequeños detalles que confirman ese amor.

Probablemente, el tema del amor, es el más tratado en la literatura, las canciones, las películas, las obras de arte... pero también sabemos que las expresiones del amor, no pueden contener el verdadero significado de esta palabra/acción, por mucho que intentemos definir lo que es, ¡siempre nos quedamos cortos!, y no somos capaces de expresar en su plenitud el contenido del AMOR.

Lo más cercano a expresar lo que es el amor, lo leemos en 1ª corintios 13: 4-8

"El que ama tiene paciencia en todo, y siempre es amable.

El que ama no es envidioso, ni se cree más que nadie.

No es orgulloso.

No es grosero ni egoísta.

No se enoja por cualquier cosa.

No se pasa la vida recordando lo malo que otros le han hecho.
No aplaude a los malvados, sino a los que hablan con la verdad.
El que ama es capaz de aguantarlo todo, de creerlo todo, de esperarlo todo, de soportarlo todo.
Sólo el amor vive para siempre..."


Muy pocas veces cuando pensamos en AMOR, le añadimos eso de "soportar", (es poco romántico, además de muy agotador...), pero es que el amor, si no contiene una dosis elevada de SACRIFICIO, (aunque esa palabra tampoco la "mezclamos" a menudo con amor...), me temo que no es amor...

Tampoco es amor, cuando entra el egoísmo en escena (queremos ser amados, sobre todas las cosas y circunstancias...), cuando no estamos dispuestos a perdonar mil veces, y cuando no ponemos en primer lugar al otro, -antes-, que a nosotros mismos.

¡Difícil! llegar a mantener durante mucho tiempo esta “generosidad” a la hora de amar, ya que siempre nuestras expectativas a la hora de que nos amen, quedan sin cubrirse, porque esperamos siempre más de lo que recibimos, (o creemos que merecemos...), por eso, tenemos que recurrir de nuevo al Espíritu Santo, único capaz de hacernos amar con el amor del Señor, y no con el amor de los seres humanos, que se cansa, es egoísta, y poco constante.

Miramos al cielo, esperando que el amor de Dios nos inunde y seamos capaces de compartirlo.