Miedo...

El miedo, en las relaciones con los demás es una de las emociones que más nos paralizan, por eso, merece que nos paremos a reflexionar un poquito sobre el tema.

Cuando tememos, no desarrollamos todo el potencial con el que fuimos creados, y si nos damos cuenta, muchas veces no nos atrevemos a hacer cosas por miedo al fracaso, miedo al -"qué dirán", e incluso, miedo a defraudar a los demás...

El fracaso en si mismo, ¡no tiene porqué ser malo!, a veces, es incluso peor el miedo a fracasar, porque nos condiciona a fallar por nuestra inseguridad, pero muchas veces el fracaso, -si sabemos utilizarlo a nuestro favor-, es una de las mejores escuelas, en la que podemos aprender que ese, ¡no es el camino!, y que no debemos volver a perdernos en él...

El -qué dirán-, es otro de nuestros frenos más frecuentes; ¡nos importa mucho lo que los demás piensen de nosotros!, por lo que en demasiadas ocasiones. -impostamos-, e incluso ocultamos o frenamos en seco nuestros deseos, anhelos, sueños, o inquietudes, por si a los demás les parece descabellado, irresponsable, inoportuno o simplemente no aprueban nuestras acciones...

Cómo creyentes, todos nuestros proyectos, deberíamos presentárselos al Señor y buscar que coincidan con Su voluntad:

"No viváis según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambiad vuestra manera de pensar para que así cambie vuestra manera de vivir y lleguéis a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le es grato, lo que es perfecto."
Romanos 12:2

Siento el -“golpe en el estómago”-, pero por mucho que te esfuerces, ¡vas a acabar defraudando a alguien...! y es que: ¡no somos perfectos!, no todo el mundo nos quiere incondicionalmente y nos "perdona" cuándo nos equivocamos , así que... con toda seguridad vamos a defraudar a más de un@ a lo largo de nuestra vida...

Si con nuestro comportamiento decepcionamos a quienes nos rodean, podemos elegir entre dos caminos; "ahorcarnos" como hizo Judas: (nada recomendable...), o hacer lo que hizo Pedro: llorar, arrepentirse y pedir perdón, dándose una nueva oportunidad, y: ¡brillar!.

Miramos al cielo, ¡sin miedo!


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Muy pronto, se publicará tu comentario.
¡Muchas gracias por tu aportación!