Las listas de #propósitos del año nuevo, suelen ser largas...
Queremos renovarnos, ¡cambiar!, mejorar nuestra manera de vivir, terminar con los “malos hábitos”, y empezar con otros más saludables, y tener la posibilidad de dedicarnos más tiempo a nosotros mismos; en definitiva: ¡queremos ser ¡MÁS FELICES en el año que empieza! con muy altas expectativas de que todo, cambiará para bien...
Como seguidores de Cristo, debemos reflexionar en estos “propósitos”, y aunque muchos de ellos sean genuinos, tal vez nos dejamos llevar por la corriente de este mundo, donde el #confort es la prioridad, pero eso no es muy -compatible- con eso de: -tomar la cruz cada día-, y sin querer, entramos en conflicto entre lo que queremos y lo que debemos...
Otro asunto que merece que nos paremos a reflexionar ahora que empieza el año es, la administración de nuestro tiempo: ¿Qué hacemos con nuestro día a día?, ¿cuánto le dedicamos a lo verdaderamente #importante? y, ¿qué es lo importante?, ¿cuáles son nuestras prioridades?
“Pensad en las cosas del cielo, donde Cristo gobierna a la derecha de Dios, no en las cosas de este mundo. Pues habéis muerto para el mundo, y ahora, por medio de Cristo, Dios os ha dado la vida verdadera.
Colosenses 3:2-3
¡Es difícil compatibilizar nuestra vida diaria: responsabilidades familiares, laborales, tiempo de descanso y ocio con mantener nuestra mirada en Cristo.
¿Es posible, entonces?
¡No, en nuestras fuerzas!, ya que si pensamos que somos capaces de hacer todo bien, “cumplir con todo y con todos”, sin duda, ¡vamos a frustrarnos!, y el día, tiene 24 horas que no podemos alargar en manera alguna, por eso: tal vez la lista de #Propósitos2019, podemos reducirla a solo uno:
¡Mirar al cielo...!
y todo lo demás, ¡vendrá... !

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Muy pronto, se publicará tu comentario.
¡Muchas gracias por tu aportación!