Relatos Concurso En Su Piel. Javier Ochoa Muñoz.

 Hace unos años,  y en diferentes convocatorias del Concurso: "En Su piel" Javi,  mi marido, presentó los siguientes relatos, que años más tarde quiero recordar...

#EnSuPiel2.016
#1ªEdición
#PrimeraSemanaSanta

Javier Ochoa Muñoz


Malhechor compañero de Cristo en la cruz

Pues no sabría decir en que piel me gustaría estar… probablemente ¡en ninguna! 

Estamos acostumbrados a vivir las mayores tragedias y victorias desde nuestras sillas de oficina, sillones de salón, y ¡como no,! siempre detrás de una pantalla de ordenador, tablet o smartphone…pero  amigos, la vida real; existe y existió, y en aquella época mas todavía, ya que -lo virtual- solamente era cosa divina por aquel entonces…
Bueno toca decidirse, y aquí va mi elección: UNO DE LOS MALHECHORES QUE FUE CRUCIFICADO JUNTAMENTE CON JESÚS, pero en sus últimos momentos, supo reconocer a quién tenia al lado. Por cierto, ¡que mal sitio para tener una conversación los tres crucificados,! ¡qué poca intimidad,! desde luego un “lugar con vistas”, pero a veces es mejor no ver… ¡Menos mal! que a éste, su dolor por estar crucificado (con el castigo previo que ya llevaría), le dejo reconocer su propia culpa recriminando a su otro compañero de cruz: 
-“Nosotros, a la verdad justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas este ningún mal hizo" Lucas 23:41.
 y aunque probablemente, no querría morir de esa forma, allí estaba, padeciendo lo mismo que alguien justo que no merecía morir. Pero que antes de que sonara la última campana, -del último round-, supo arrepentirse y pedirle al Hijo de Dios que se acordara de él cuando Su Reino volviera, ¡y así fue!, Jesús le dijo: 
“…- de cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso.” Lucas 23: 43.
En aquél momento, Jesús estaba pagando por todas nuestras culpas, incluso, por las que aun ni se habían cometido y por las de ese malhechor -que sin haberlo querido-, y casi sin saberlo, fue el primer perdonado por la sangre de Jesús.
A estas alturas y respondiendo a la pregunta que se nos hacia sobre ese "sábado oscuro"; mi personaje era el que mejor estaba: 
¡estaba en el paraíso!
Y volviendo al 2.016 y a mi mismo, me lleva a pensar “nosotros no somos malos”, y por supuesto no merecemos morir, pero lo haremos, ¡es inherente a nuestra naturaleza!; para que haya vida, tiene que haber muerte… sino solo habría continuidad… y ya; ¡si que seriamos insoportables, siendo inmortales!

¡Como me habría gustado estar al lado de Jesús, en cualquier circunstancia! haber sido de los que le escucharon y siguieron dejándolo todo, o de los que tocaron su manto recibiendo sanidad, y ¡por qué no! haber comido de ese pan que el multiplicó. También os digo, que habría hecho fila para probar ese vino que antes fue agua…

En fin, que me embeleso… por eso, estaréis de acuerdo conmigo que haber estado muriendo a su lado y recibir su perdón directamente, no es poca cosa. ¿verdad?
Doy gracias por seguir teniendo la oportunidad de leer libremente sobre Jesús y aprehendiendo cada día, por tener la posibilidad de experimentar Su perdón y por todo lo que me enseña, por qué nueva es cada mañana para cada uno de nosotros Su misericordia.
Amigos: que Dios os bendiga y os guarde, haga resplandecer Su rostro sobre vosotros y a los que creemos que no solo fue “un buen hombre…” nos de valentía para seguir mostrando que Su muerte no fue en vano.
Sal y luz.

*************


#EnSuPiel2018
#3ªEdición
#PrimeraSemanaSanta

Javier Ochoa Muñoz.

Gaius Herrero

Mi nombre es Gaius y soy herrero como lo fue mi padre y el padre de mi padre…

En casa siempre hemos trabajado en las artes del hierro, y según me contó mi madre, el fuego de la fragua y los golpes en la forja lograban cautivar mi atención por horas siendo aún muy pequeño; os puedo asegurar, que recuerdo la imagen de la primera vez que golpee el hierro incandescente para modelar una pieza y como aquella experiencia me hizo sentir: creador, creedme: no sentí el calor, ni tan siquiera pensé en el peligro que entrañaba que la pieza rozara mi piel, solo sé que logré labrarla; se trataba, de un cerrojo de una puerta.

Decir que trabajábamos bien, sonará presuntuoso, pero lo cierto es que nuestra reputación nos hizo trabajar para el “Imperio” y así herrar a toda su caballería, a veces, también recibíamos “encargos especiales.”

Hasta aquí os he contado lo que ha sido mi pasión y mi forma de vida, en unos meses cumpliré 54 años y cada mañana al amanecer, he encendido el fuego de la fragua con el rescoldo del día anterior, he encargado madera de encina para doblegar la dureza del hierro con mi martillo, me he esmerado por imprimir mi carácter en cada pieza realizada, pero hace 3 días que no enciendo el fuego, que no recibo a nadie en mi taller y que no se si algún día podré volver a empuñar el martillo para seguir creando piezas…

Con lágrimas en los ojos, os tengo que confesar que sin saber para qué serian usados: yo fabriqué los clavos que crucificaron al Maestro...



Sal y luz.

********

Javier Ochoa Muñoz
Mirando a través del -"otro"- malhechor
#En SuPiel2019

Hace 3 años decidí ponerme en la piel del malhechor que se arrepintió, y os confieso que fue más fácil que la elección de esta ocasión: -el otro malhechor-y probablemente sea por lo acostumbrados que estamos a que todo acabe bien: ¡cómo en las películas!y nuestra mente se resiste a creer que algo pueda acabar mal. 

A mediados de los noventa cuando se lanzaron los DVD´sleí que el nuevo formato permitiría realizar películas interactivas, donde el final podría ser elegido por el usuario, existiendo varias opciones, pero lo cierto es que no sé si se llegó a hacer en algún caso, probablemente porque siempre habríamos elegido “el final feliz”, pero la vida no es una "película" y, ¡sí amigos!hay vidas que acaban mal, muy mal, que pudiendo disfrutar de la eternidadeligen la oscuridad. 

Vamos con nuestro personaje y su sentirLeamos el único versículo donde se narra la intervención de nuestro protagonista: 

Lucas 23: 39 "Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros."

Y es que realmente, no le está pidiendo nada descabellado o que no le hubieran pedido antes, pues en sus tres años de ministerio, fueron muchos los milagros llevados a cabo por Jesús, pero de lo que no se daba cuenta es que éste, ¡no era el momento de salvarse a sí mismo!, había llegado el momento del milagro de salvarnos a tod@s, y eso, también le incluía a él, aunque no quiso verlo y siendo sinceros, puede que ninguno de los presentes que se contarían por cientos, fueron capaces de darse cuenta de lo que estaba ocurriendo

La ceguera que da la decepción o la  indignación de los líderes religiosos, no fueron "finos" para interpretar este importante momento histórico, pero lo que está claro es que, Jesús no se ajustó a sus expectativas; su Mesías-libertador, ¡no podía ser tan humano como ellos! y no entendieron que hubiera elegido la humildad y la mansedumbre como eje central de su vida, así que: ¿quién podría pensar que Jesús era la pieza que encarnaría la profecía de Isaías y que gracias a su sacrificio recibirían el perdón de sus pecados?:

Isaias 53: 5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

Y es que, éste malhechor, que fue crucificado a l lado de Jesús, no fue capaz de sentir arrepentimiento ni en su último momento, pues ¿a caso la vida le habría dejado otra opción?. Él, no heredó ninguna carpintería; desde niño fue abocado a su peligroso estilo de vida: robar en lugar de trabajar, pero los que estaban abajo gritando: ¡no eran mejores que él!, es más: ¡tendría que haber sido peor aún!, tan malo como Barrabas, pues al final era él quien saldría libre de todo esto, y es que probablemente, aunque hubiera vivido tres días más y hubiera oído de la resurrección de Jesús, tampoco habría creído…

En fin, ¡que así nos ha creado Dios!, humanos para sentir y libres para decidir qué hacer con nuestras vidas.

Y volviendo al principio: hay vidas que acaban mal, ¡muy mal!, y lo peor, es que tiene consecuencias eternas.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Muy pronto, se publicará tu comentario.
¡Muchas gracias por tu aportación!