Hoy
domingo, 15 de diciembre de 2019, encendemos la tercera vela de Adviento; la
del GOZO.
Queda algo más de una semana para el 24 de diciembre: nochebuena, el día en el que celebramos el nacimiento de Cristo. La alegría por el niño que está al nacer, es lo que nos hace mirar hoy al cielo y dar gracias a Dios por mandarnos a Su único hijo para restablecer la relación con él, que estaba rota por el pecado.
Cuándo apenas faltan unos días para que nazca cualquiera de nuestros hijos, nos atrapa la alegría, y la impaciencia por ver la cara de nuestro niño; ilusionados y espectantes por todo el tiempo que tenemos por delante para relacionarnos con él y ¡la ilusión se apodera de nosotros…!, y estamos deseando tener a nuestro hijo en brazos, besarle, cuidarle y ver como crece…
Cuando aceptamos a Cristo en nuestra vida, ocurre algo similar; tenemos por delante tiempo para conocerle y relacionarnos con Él:
-un Ser magnífico que quiere vernos crecer, cuidarnos y enseñarnos a caminar a Su lado-;
por eso, el inicio de la Navidad
con la conmemoración de Su nacimiento, es un momento ideal para el encuentro con Él; para que el resto de nuestra
vida, se llene de confianza, y tranquilidad, sabiendo que estamos en el mejor camino y
siguiendo los pasos del Mesías; ejemplo de amor y entrega por cada uno de
nosotros.
"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna."
Juan 3:16
Ten un buen día.

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