Adviento, 7 de diciembre 2019


Tal vez las dos Palabras más esperanzadora del versículo sobre el que hoy meditamos: 

NUNCA DEJARÉ…

Dios nunca 
dejó de amar a Jesús, y nunca deja de amarnos a ninguno de Sus hijos.

Esta afirmación puede parecer demasiado 
rotunda, e incluso, puede que más de uno, no este totalmente de acuerdo con ella… ¿cuándo estamos pasando por una prueba difícil, ¿Dios nos ama incondicionalmente?, entonces, si es así: ¿por qué lo permite?

El capítulo “pruebas”, es uno de los más difíciles de encajar como seres humanos de carne y hueso… 


Vivimos en un mundo en el que no vamos a estar jamás exentos de problemas ni de preocupaciones: nos rodea la enfermedad, la violencia, el odio… todo ello, fruto en muchos casos, por no utilizar bien la LIBERTAD que Dios nos ha dado.

Muchas de las “penalidades” por las que pasamos, son simplemente la 
consecuencia de nuestros actos y decisiones; Dios, no nos impide equivocarnos, ni elegir mal, ni desobedecerle… si nos da libertad, nos la da…

Hay algunas otras “pruebas” por las que tenemos que pasar y no somos nosotros quienes las propiciamos; podemos pagar las 
consecuencias del mal que otros hacen, o simplemente, hay pruebas que se presentan ante nosotros con el objetivo de hacernos crecer; ponen a prueba nuestra fe, y nos permiten practicar todo lo que sabemos acerca de Dios, utilizando los recursos que Dios nos da, o buscamos salir de esas pruebas por nuestra cuenta…
Dios NUNCA DEJARÁ DE AMARNOS: ¡no lo olvides!

Ten un buen día.




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