Fue escrito por Salomón un rey que era muy sabio.
En el versículo de hoy, vemos varias cosas que nos llaman la atención: ¿Cómo podemos corregir lo que no hacemos bien, lo que nos daña a nosotros y a menudo también a los demás? Aunque tengamos -buena voluntad- y una sincera intención de no hacer mal, solemos caer...
El temor del Señor ¡no es tenerle miedo! es HONRARLE, tenerle en cuenta, querer hacer Su voluntad y eso es lo que nos va a permitir llevar una vida ordenada; si seguimos Sus principios, los mandamientos y con la ayuda del Espíritu Santo, ¡podemos lograrlo!
Nuestra vida empezará a distinguirse porque la misericordia y la verdad serán una seña de identidad en nuestra forma de comportarnos.
Ten un buen día
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