Sabemos que a veces las
palabras duras, los reproches, los insultos, nos agreden, y abren una brecha
entre nosotros, difícil de solucionar.
La palabra suave, es un catalizador. Practicar esta manera de dirigirnos a los demás nos produce bien a las dos partes.
Muchas discusiones no prosperarían si ante una situación de crispación, nuestra actitud fuera de mansedumbre, de no alzar la voz, de no insultar de no utilizar el:
La palabra suave, es un catalizador. Practicar esta manera de dirigirnos a los demás nos produce bien a las dos partes.
Muchas discusiones no prosperarían si ante una situación de crispación, nuestra actitud fuera de mansedumbre, de no alzar la voz, de no insultar de no utilizar el:
"¡y tú,
más...!"
Hoy tenemos otra "joya" del libro de Proverbios, que si adoptamos en nuestra manera de hablar, puede ser de gran bendición para todos.
Que tengas un buen día.

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